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UNA PÁRROCA PARA MI PUEBLO

Anne Soupe, teóloga y “candidata” a sustituir al cardenal de Lyon.

Por Antonio Aradillas

Gracias sean dadas a Dios y a la intercesión  de dos “santas” mujeres, la Iglesia se hizo recientemente “buena noticia”, es decir “evangelio”,  ante el mundo, nada menos que en los ámbitos propios y específicos de los “Derechos Humanos” y su reivindicación “para la mitad de la humanidad, más uno”,  constituida por el sexo femenino.

Los hechos y sus protagonistas fueron y son así de simples y de sencillos:

Una religiosa, de nombre Mercedes, para mayor identificación con 96 años cumplidos, le sugirió públicamente al papa Francisco que termine de una santa vez, en los actos litúrgico, con las mitras y su ritual episcopal correspondiente, por ser ellas otros tantos e inequívocos signos de poderío señorial impropios de una institución  constituida por Jesús al servicio de los pobres, como es la Iglesia. Al igual que tantos y tantas miembros de la Iglesia, Mercedes jamás llegó a imaginarse a Jesús tocado con sombreros tan raros  —“de quita y pon”–,  y cuya puesta y deposición turban y conturban a los asistentes a los actos litúrgicos, robándoles piedad y discernimiento religioso.

La mujer protagonista del otro episodio es francesa, teóloga de oficio y de vocación, se llama Anne, quien también en público “ha presentado su candidatura” a substituir al frente de la diócesis de Lyon, al cardenal Fhilippe Barbarín, sucesor a la vez de unos cuantos –cuatro– obispos, de cuyas “vidas y milagros” administrativos y de los otros –no precisamente pastorales– es preferible no hablar por razones de decencia…. La teóloga, como mujer y como seglar, acaba de provocar un escándalo de primera magnitud  en los ámbitos eclesiásticos, de mayores proporciones, si cabe,  que si hubiera negado el dogma de la Santísima Trinidad, por citar un ejemplo.

Y es que en la Iglesia, todavía y pese a las leves y discretas insinuaciones aún, pontificias, priman y destacan los hombres. Ellos son y están sobre todo, con relevante mención para las mujeres. La Iglesia es cosa de hombre. Como todo o casi todo en la vida, y más en la “religiosa”. Con inclusión de que ella –la mujer– fue instigadora del primer pecado que se cometiera en el Paraíso Terrenal,  heredado además con sus consecuencias nefastas por los habitantes del globo terráqueo, todo lo correspondiente al sexo femenino, con alguna que otra excepción “virginal”, dificulta o imposibilita el trato con Dios,  tal y como consta en los Códigos de Derecho Canónico,  con interpretaciones viriles  sin consistencia, sin sabiduría, sin Sagrada Escritura y sin Teología…

¡Otro escándalo para la Iglesia, según los comentarios de muchos, casi todos ellos, miembros de la jerarquía eclesiástica a la que le sobran esportones  y contenedores  de tan variados signos, más que dogmáticos,  ético-morales,  que son los que en mayor proporción  les afectan a los componentes del pueblo de Dios…¡ 

Del “escándalo”  que se dice producido por la teóloga, no es ella su progenitora.. Los “padres” de tan relevante escándalo,  y de otros consecuentes,  son hombres. Hombres-varones, de por sí machistas, que masculinizaron la institución eclesiástica hasta  despojarla de características y propiedades inherentes al ejercicio de la maternidad, convertidos ellos –los hombres-varones-, en sus artífices, continuadores “por la voluntad explícita de Dios”,  hasta con irrogación del atributo  de “infalibles”, cuestionado hoy  a la luz de estudios catequísticos de primer grado.

El escándalo –escándalo — “hecho o dicho contrario a la moral social, y que produce  indignación y habladurías maliciosas”-, ni es ni está en las declaraciones de Mercedes y de Anne. Está en la necesidad perentoria y urgente  de tener que hacer tales denuncias, cuyas consecuencias atentan contra  la dignidad de las personas y contra  la voluntad de Dios,  que creó  al hombre y a la mujer, en igualdad de derechos y de deberes. Negar, poner en duda, cuestionar o no favorecer  este plan creador equivaldría  a ofender al mismo  Dios   y a su obra.

A la Iglesia siempre y más hoy, –por su condición “franciscana” y “en salida”–, le hacen falta obispas, arzobispas, cardenalas y párrocas, además de sobrarles mitras y otros aparejos. Nos quedamos sin Iglesia, entre otras razones, por la infravaloración  que la mujer por mujer  ha padecido, y sigue padeciendo,  en el ordenamiento eclesiástico, reducido en gran parte a la burocracia, al “¡ordeno y mando¡” y al omnímodo ejercicio del clericalismo burdo y absurdo.  Para terminar con la Iglesia le sobran dentro de ella, fuerzas de signo y actuación prevalentemente machistas…

El hecho e interpretación “dogmática” de que, desde la Santísima Trinidad  hasta sus penúltimos representantes jerárquicos, han de ser, y serán, pertenecientes al género masculino, más que escandaloso, resulta incongruente, sin sentido , anti- natural y, por tanto, anti- religioso.

¡Por amor de Dios, una párroca para mi pueblo y para tantos otros más, cuyos responsables pastorales están   ahítos de cánones,  de misterios, de anatemas y de símbolos extra y para- litúrgicos, escasos de convivencia y de integración –encarnación-  en la comunidad que dicen ”pastorear”!

 Diócesis y parroquias demandan ya, e inaplazablemente, mujeres…

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PABLO VI NO FUE “FRANQUISTA”

Pablo VI.

Por Antonio Aradillas

Constatado y documentado está el hecho de que, más que manifiestamente mejorables fueron las relaciones habidas entre el “Romano Pontífice Pablo VI, obispo de Roma –“Siervo de los siervos de Dios”-, y el “Generalísimo Francisco Franco, “Caudillo de España por la gracia de Dios”.  Las pruebas son tantas, como las explicaciones aportadas por una y otra parte.

La gravedad de situación tan prolongada puede evaluarse y resumirse con aproximada exactitud  en el dato de que el protagonista, -don Francisco Franco-, ejecutor y mantenedor  del Nacional Catolicismo imperante, llegara a estar a punto en cierta ocasión  de ser excomulgado, de no haber sido revocada la orden de expulsión  de España del entonces obispo de Bilbao, Mons. Antonio Añoveros, por considerarlo  el Régimen como enemigo y “persona non grata”. Precisamente un Régimen que alcanzara la “categoría religiosa” de “cruzada”, gracias sobre todo a la  declaración contenida  en la “Carta Colectiva”, firmada por todos los miembros del episcopado,  con excepción de tan solo tres de los mismos.

Aún con el paso de los años,  resulta inimaginable la importancia  especial que le hubiera significado al Régimen “franquista” ante el resto del mundo civilizadamente católico, la descalificación y condena  por parte de quienes le habían conferido  la condición “religiosa” y casi “canónica”, modelo y ejemplo de gobierno en las siempre difíciles relaciones de los poderes Iglesia-Estado, y más cuando los sistemas democráticos  habrían de enfrentarse con el “teocrático”  de toda la vida, siempre reducido al clericalismo  de tiaras, mitras  y báculos, en la pluralidad de grados, estamentos y funciones.

Las relaciones entre Pablo VI, -su Régimen y la Iglesia de ambos-, fueron –tuvieron que ser-, por tanto, tremendamente difíciles. Los tiempos eclesiales estaban cambiando, celebrado el Concilio Vaticano II, y una de las más expresivas pruebas de ello  la proporcionó la convocatoria de la conocida como “Asamblea Conjunta”  -obispos y sacerdotes-  con tímida participación de laicos y laicas,  procedentes en su mayoría de la Acción Católica de entonces, aunque ya en vísperas de su desaparición, a instancias de las  autoridades políticas, como no podía ser de otra manera.

Precisamente en aquellas circunstancias y situaciones, la conveniencia de la firma de un nuevo Concordato  le hubiera significado, lo mismo al Gobierno como a una  buena parte del episcopado español, conservador y anti-vaticano II, por naturaleza, vocación y nombramiento “franquista”, las santas bendiciones y el reconocimiento fugaz de una imposible renovación democrática,  que parecía percibirse  en los últimos años, gracias sobre todo a las leyes nuevas, audaces  y “atrevidas”, como la de la Prensa,  auspiciada por don  Manuel Fraga Iribarne.

Muchos y significativos  fueron los episodios vividos por no pocos miembros del episcopologio, redimido por el Vaticano II, y el resto, es decir, casi todos los demás, cuidadosamente seleccionados y nombrados  a dedo por el Régimen , como los mejores –únicos- representantes  de la Iglesia ante el papa, disconforme este con los mismos, pero atrapado a la vez  por las ligaduras de los artículos del Concordato, con reseña para los privilegios del clero, sus asignaciones “oficiales” y el “¡ordeno y mando¡” de las mitras, báculos y anillos “pastorales” no solo “en el nombre de Dios” y al servicio del pueblo, sino a los de sus representantes civiles – léase Franco  y el “franquismo”-, cuya autoridad se rubricada también  “por la gracia de Dios”

Desde perspectivas actuales, Pablo VI pudo y debió haber contribuido  con mayor eficacia y presteza al cambio de Gobierno en España. La Iglesia seguía siendo casi-todopoderosa, a consecuencia de su efectividad en la orientación de los votos de sus fieles electores, en la dirección que hubieran estimado sus clérigos,  continuadores del “franquismo”. Los obispos –“¡palabra de Dios!”-  seguían siendo, y actuando, también como “palabras del Régimen”. Curas, canónigos y obispos no solo mandaban, en sus parroquias, curias y palacios sino en las alcaldías e instituciones civiles, tanto o más que  quienes estaban al frente de estas.

Pero a Pablo VI –“es y no es”-, lo definieron siempre las dudas. Ya siendo cardenal Montini, el mismo Juan XXIII, a quien habría de suceder en el “trono pontificio”, se refirió repetidamente a él como “duda hamletiana”,  teniendo en cuenta  al personaje  de la tragedia de William Shakespeare, de idéntico nombre.  “La duda del sabio, y el sabio de las dudas” son otros tantos titulares que definieron  de por vida a Pablo VI, devoto de la conjugación de los verbos y comportamientos a ellos inherentes de “oscilar, titubear, ser y mostrarse indeciso, no confiar en su propia sabiduría  y consultar”.

 Los historiadores aducen como ejemplo de tal comportamiento, con sus correspondientes vicios y virtudes que llevan a la santidad, su actitud ante el celibato obligatorio  de los sacerdotes. Convencido de no ser este esencial para el ejercicio sacerdotal, y facilitando larga y generosamente su reducción al estado labial de unos cien mil clérigos y religiosos, jamás decidió su reconversión en optativo, y que como tal se incluyera en el Código de Derecho Canónico. Posteriormente Juan Pablo II expresó la idea, con estas palabras: “Presiento que sucederá,  pero que yo no lo vea…” 

Las dudas hacen también y, sobre todo, santos a los santos. A unos se les notan en mayor proporción que a otros. Los tiempos eclesiales y eclesiásticos de Pablo VI, continuador del Vaticano II, y en vísperas de que, transcurridos brevemente los misteriosos treinta y tres días de su sucesor Juan Pablo I, fueron vividos por su sucesor Juan Pablo II,  explican el mar de  dudas por las que hubo de navegar Pablo VI,  hombre de Dios, nada amigo del Régimen – “cruzada” de España y de la acentuada clericalización de sus máximos representantes,  que todavía pretenden hacer perdurable algunos, con o sin birretas, pero todos ellos con  mitras. 

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RUMBO A UGANDA. EN BUSCA DE RAÁ

Por Beatriz Pecker

La historia de este libro “Rumbo a Uganda. En busca de Raá” comienza hace muchos años.

Carlos Pecker es mi hermano, es periodista, realizador de televisión, tiene un don con la cámara pero es, sobre todo, aventurero. Se inició en ese mundo de los viajes increíbles con Miguel de la Quadra Salcedo y ya nunca más ha podido dejarlo. Como él mismo dice: “la aventura es una droga”. Corría el año 1992 cuando Miguel de la Quadra organizó Aventura 92, que más tarde se convertiría en la Ruta Quetzal. Con él, Carlos Pecker recorrió todo el continente americano y esa droga de la aventura, de la libertad, de la curiosidad, del vivir cada momento como algo único, ya no le abandonaría.

Sobre algunos de estos viajes ha escrito Carlos varios libros. En el verano de 2018, ya fallecido Miguel, Carlos se une a otra expedición aventurera organizada por un sobrino de De la Quadra, Telmo Aldaz y se va con él y con un pequeño equipo de monitores, comunicación, cocineras y 116 chicos de entre 16 y 18 años, a Uganda, adentrándose en la selva a machetazos, durmiendo en el suelo con mosquiteras, comiendo lo que compran en los mercados locales y ayudando en misiones y campos de refugiados, recibiendo todo el cariño y las sonrisas de los ugandeses.

.Carlos deja en Madrid el móvil, el ordenador, el reloj… Lleva una pequeña mochila, 2 bolis Bic y un cuaderno donde va escribiendo este libro a lo largo de los 15 días de viaje. A Carlos lo que le gusta es viajar, no llegar a un sitio concreto y así recuerda en el libro el famoso poema de Kavafis:

“Cuando emprendas tu viaje a Ítaca

pide que el camino sea largo,

lleno de aventuras, lleno de experiencias….

A lo largo de sus 150 páginas nos cuenta de una manera muy natural, casi como si fuera un relato oral, todo lo que vieron y sintieron en esa Uganda dura pero, al mismo tiempo, afable y bellísima. Nos habla del pasado terrible de ese país que fue famoso por la violencia que impusieron los señores de la guerra y las luchas internas y cómo se ha convertido, en la actualidad, en un país tranquilo que trata de superar los horrores de aquellas guerras y nos habla de la generosidad de sus habitantes que acogen,a pesar de ser un país pobre, a más de 1 millón de refugiados que llegan de Sudán huyendo de su propia violencia. Carlos nos transporta, con su manera de contar, apasionada y sincera, a la sabana para ver esos hermosos animales en libertad, a las noches durmiendo al raso escuchando los gritos de los babuinos y las risas de las hienas, a las impresionantes cataratas Murchinson, a las misas que, en las misiones, son un espectáculo de música y color

El libro se presentó en la Facultad de Ciencias de la Información. Allí se reunieron ponentes, amigos, proyecciones de video, música en directo, mil anécdotas, risas y mucha emoción ya que asistieron muchos chicos de los que participaron en ese proyecto que dio origen al libro de Carlos : Rumbo al Sur.

En esa presentación todos destacaron, por encima de todo, la curiosidad permanente de Carlos, su pasión por conocer. Allí contaron cómo se alejaba para ver un facocero cuando los demás ya no podían tenerse en pie por el cansancio o cómo se levantaba el primero para ver amanecer a orillas del Lago Victoria porque Carlos sigue teniendo la misma curiosidad que cuando empezó a viajar  con Miguel de la Quadra Salcedo a quien también rinde su particular homenaje en este libro.

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DIEZ MEDIDAS ESENCIALES EN LA ATENCIÓN A ADULTOS MAYORES

Por René de Lamar para Canarias7

«Optimizar la atención a nuestros mayores en plena pandemia es una tarea fundamental, nunca es tarde para adoptar las medidas imprescindibles, evitar nuevos contagios y sus efectos devastadores».

Ante estos momentos tan difíciles para la población mundial en el contexto del azote que esta ocasionando la pandemia por coronavirus, y en la que nuestro país desafortunadamente se encuentra entre los primeros lugares del mundo, tanto por número de contagiados como de fallecimientos, focalizamos el artículo de hoy en las herramientas que se pueden emplear en el día a día como una protección y detección precoz eficaz para nuestra población mayor de 65 años.

Es evidente el impacto extraordinario que genera esta situación sobre el sistema sanitario con las urgencias y unidades de cuidados intensivos totalmente desbordadas, en la que la población mayor es la de máximo riesgo de contagios y de mal pronóstico tras infectarse por el viru,s por lo que se da el caso en que debemos cumplir estrictamente la conocida máxima de prevenir siempre es mejor que curar.

Hay personas que pueden tener una elevada carga viral y tener mínimos síntomas o estar asintomáticos y contagiar con facilidad a los mayores por tener un sistema inmunológico más débil y mayor susceptibilidad.

Los mayores son el grupo de la población que más frecuentemente sufre afectación grave por el coronavirus.

Día a día en estos momentos difíciles es preciso tomar decisiones vitales determinantes en relación con las medidas a adoptar de urgencia ante una determinada situación clínica, al margen de la calidad de vida previa del mayor afectado, tanto del manejo y pronóstico que puede condicionar la actitud terapéutica.

Es una toma de decisiones que no debe ser tomada a la ligera ya que se debería valorar no solo la gravedad del evento agudo sino también la posible reversibilidad del mismo.

Es importante saber identificar cuáles son los principales factores del trasfondo funcional, cognitivo y de multimorbilidad que más repercuten y limitan la expectativa vital del paciente.

Hay que tener presente en todo momento las limitaciones que pueden tener los mayores en primer lugar para comprender la magnitud de lo que esta sucediendo, que constituyen la franja más frágil y vulnerable de la población ante la pandemia.

En segundo lugar hay que analizar qué personas con déficits sensoriales visuales o auditivos, deterioro cognitivo o demencia establecida, inmovilidad secundaria a múltiples causas degenerativas o cardiovasculares por mencionar solo las más frecuentes, pueden tener serias limitaciones para cumplir la normativa en tiempos de pandemia que pueden evitar los contagios, por lo que depende no solo del personal sanitario sino de cuidadores, familiares y todas las personas implicadas, con acceso a la atención y cuidados a los mayores.

La atención clínica al mayor en este contexto no puede reducirse a una mera protocolización o jerarquización confeccionada para adultos más jóvenes.

Debe tenerse presente que no hay nada más diferente a una persona de 80 años que otra de esa misma edad, influyen el estado cognitivo, multimorbilidad (presencia de varias enfermedades crónicas) nivel funcional y social, lo que facilita adecuar la intensidad de la actuación y una mejor gestión de los recursos.

Los mayores son una población caracterizada por la atipicidad en la presentación de los síntomas por lo que precisan de revaloraciones clínicas y de las pruebas complementarias en aspectos muy precisos vinculados a esta situación como la realización de los test específicos.

Datos prácticos

El distanciamiento social es la medida principal para proteger a la población mayor aunque resulte doloroso y pueda tener una repercusión sobre el estado anímico, cognitivo y conductual.

Se debe intentar valorar a los pacientes en su domicilio o residencia, ante la saturación de las urgencias unido al riesgo de contagios se deben reducir al máximo las derivaciones al hospital, siempre tomar decisiones individualizadas.

Utilizar siempre mascarillas al estar en contacto o atender a los mayores en las dos direcciones, el cuidador y el mayor, guardar una distancia de más de un metro y evitar toser o estornudar cerca de ellos.

Aunque sean de fabricación casera es una forma eficaz de cuidar y cuidarse ante la propagación de las microgotas incluso al hablar.

La población en general debería utilizar mascarillas al salir de casa y acudir a lugares cerrados con público como los supermercados a pesar de mantener la distancia de seguridad de 2 metros para evitar emitir o recepcionar el virus emitido incluso al hablar.

Los mayores son un grupo de riesgo de padecer déficit de vitamina D, su principal fuente es la exposición de la piel a la luz solar y solo una pequeña proporción proviene de la dieta, en alimentos como la yema de huevo y pescados grasos como salmón, sardinas y alimentos enriquecidos con vitamina D como la leche y cereales en los mayores se recomiendan 800 UI/día debido a que puede incrementar el deterioro cognitivo y la disfunción neurológica.

Por las características del coronavirus, el uso de guantes reviste especial importancia, debemos tener presente que mayores con deterioro cognitivo pueden no cumplir las recomendaciones de evitar estar en contacto con superficies de uso común y contagiarse por esta vía al tocarse la nariz y la boca.

Procedimientos estrictos de higiene personal y ambiental, baño diario con agua templada, lavar las manos con agua y jabón frecuentemente para lo que habrá que estar muy pendientes de su cumplimiento. Lavar y limpiar con agua corriente, minuciosamente las frutas, verduras, ensaladas y hasta los recipientes que contienes alimentos procedentes del supermercado.

Limpiar adecuadamente y a diario con desinfectante los recintos donde se encuentran, las superficies de contacto de uso común como pasamanos y las zonas donde permanecen o transitan tanto en domicilios como en residencias.

Ventilación adecuada de las habitaciones, es necesario que entre ventilación y sol para así minimizar las posibilidades de inhalar las microgotas que pueden permanecer en el aire más tiempo de lo habitual tras ser emitidas por personas infectadas que pueden no saberlo.

Explicar su importancia debido a que muchas personas mayores temen ventilar su habitación por miedo a resfriarse.

La estimulación cognitiva debe ser asumida por el personal o familiar que permanezca en contacto con el mayor utilizando los recursos que estén a su alcance para intentar minimizar el impacto del distanciamiento incluyendo la lectura asistida, manualidades, musicoterapia y aromaterapia entre otras de fácil aplicación.

Llenar el vacío afectivo que la pérdida de contacto social con familiares y amigos produce, utilizando todos los recursos a nuestro alcance desde la tele, radio, llamadas telefónicas, utilizar el face time, skipe, mostrar fotos familiares y rememorar los momentos en que fueron tomadas.

Tener una elevada dosis de comprensión y paciencia para lograr hacerles comprender lo excepcional de la situación, que estas medidas son esenciales para su propia protección y la de los demás, intentar en todo memento transmitir positividad, esperanza, tener una actitud empática impregnada de cariño, mucho cariño que puede ser una medicina muy valiosa siempre y sin efectos adversos.

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LAS MICROGOTAS DE FLÜGGE EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Por René de Lamar para ‘Canarias7’

Las microgotas respiratorias de saliva o moco procedentes de la nariz y la boca estan claramente implicadas con la transmisión de las infecciones, lo que se conoce desde 1890

Las conocidas gotitas o microgotas respiratorias procedentes de las vías aéreas están evidentemente relacionadas con la diseminación de gérmenes de personas infectadas a otros que inhalen las mismas sin protección, por lo que ante la situación de pandemia por coronavirus que estamos padeciendo y las dudas que tienen muchas personas sobre la utilidad del uso de las protectoras mascarillas, estructuramos el artículo de hoy.

Es de justicia reconocer y agradecer la sugerencia de abordar este tema en profundidad y con detalles para conocimiento general de tres médicos amigos y excelentes profesionales cada uno en su especialidad, hematología, oncología médica y dermatología, en el marco de nuestras reuniones periódicas multidisciplinares.

Independientemente de las variaciones que con el paso de los años ha sufrido su denominación original de microgotas de Flügge como epónimo (enfermedad, signo clínico, estructura o técnica que debe su nombre al científico que lo descubrió o describió por primera vez), como pueden ser flushflugge probablemente por problemas idiomáticos o de simplificación, describimos a continuación los aspectos históricos relevantes al respecto.

Las a día de hoy muy conocidas microgotas de Flügge fueron descritas en la década de 1890 por el bacteriólogo e higienista alemán Carl Friederich Wilhelm Flügge, nacido en 1847 y fallecido en 1923, quien logró demostrar que incluso durante un «discurso tranquilo» se rocían gotitas en el aire transcurridos unos minutos.

Era conocido por defender la higiene como una disciplina médica, realizó investigaciones sobre la transmisión de enfermedades infecciosas como la tuberculosis, la malaria y el cólera, enfermedades sobre las que se conocía muy poco en aquel entonces.

El Dr. Flügge fue colega del insigne microbiólogo alemán y premio Nobel de Medicina en 1905 Robert Koch, quien realizó importantes descubrimientos como el bacilo de la tuberculosis en 1882 y el causante del cólera entre otros.

Este curioso e interesante hallazgo para su época del Dr. Flügge fue la base fundamental para que otro científico, el Dr Jan Mikulicz-Radecki promocionara el uso quirúrgico de máscaras de gasa en el año 1897 y para que muchos años después, en 1996 los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos revisaran sus normas de protección y aislamiento.

Estudios científicos recientes han demostrado que las microgotas consideradas grandes, de 100 micrómetros, una millonésima parte de un metro, viajan 5 veces más de lo estimado previamente, mientras que las de 10 micrómetros de diámetro viajan 200 veces más lejos.

Además, a lo largo de su trayectoria, las microgotas de todos los tamaños se asientan o se evaporan a velocidades que dependen no solo de su tamaño, sino también del grado de turbulencia y velocidad de la nube de gas, unido a las características del entorno como temperatura, humedad y flujo de aire.

Las mayores, que caen antes se asientan sobre diversas superficies a lo largo de la trayectoria pueden contaminar ampliamente, mientras que el resto permanece en la nube en movimiento que finalmente junto a su carga útil de gotas pierden impulso, algunas se evaporan pero otras pueden permanecer suspendidas en el aire durante horas, influenciadas por los patrones de flujo de aire impuestos por la ventilación o los sistemas de control climático.

En base a estos resultados toma más fuerza la vigente recomendación de poner el antebrazo siempre delante de la cara cuando se sientan ganas de toser o estornudar, en su defecto utilizar pañuelos de papel que se tiraran en la basura tan pronto se utilicen u otras medidas de protección para evitar la emisión de las mismas.

Por lo general la transmisión de gotitas se produce a una distancia de aproximadamente 1 metro con alguien que tiene una infección respiratoria y transmite los gérmenes aunque no tenga síntomas en ese momento.

Estas microgotas respiratorias potencialmente infecciosas pueden infectar al organismo de otras personas por las mucosas de la boca, nariz o la conjuntiva ocular.

La tos es un reflejo fisiológico protector del aparato respiratorio que consiste en una espiración violenta con la finalidad es la limpieza del árbol traqueobronquial.

Los adultos mayores son de máximo riesgo por diversos factores como la ausencia de piezas dentarias o prótesis mal ajustadas, problemas en la respiración y alteraciones del lenguaje por diversas causas elementos que los hacen más propensos a emitir microgotas por lo que es el grupo de la población que requiere la rigurosa aplicación de medidas para evitar que se infecten o infecten a otras personas como sus cuidadores o familiares.

Los sistemas de ventilación frecuentemente utilizados en muchos lugares de uso público sin un mantenimiento adecuado de filtros y salidas de aire pudieran ser potencialmente propensos a la emisión de partículas con gérmenes y por otro lado una adecuada ventilación en condiciones puede disminuir el riesgo de contagio.

Datos prácticos

Partículas.  Las gotitas de Flügge son partículas diminutas expulsadas al hablar, toser, estornudar o incluso solo al respirar que pueden transportar gérmenes infecciosos de un individuo a otro, actúan como una catapulta para lanzar el virus a personas cercanas.

Hablando. La transmisión del virus por aerosoles se produce incluso cuando la persona habla tranquilamente ya que expulsa microgotas impregnadas del virus latente, estas son más ligeras y pueden viajar o mantenerse en el aire a distancias mayores.

Tamaño. Estas partículas que a veces escapan a la visión humana pueden medir de 0,5 a 10 um y pueden permanecer hasta 30 minutos en el aire en suspensión aunque recientes investigaciones han reportados supervivencias mucho mayores.

Distancia. Pueden alcanzar 2 metros de distancia al ser expelidas y hasta 8 o 10 metros en función del lugar donde se produzca la tos o el estornudo y la ventilación del local.

Alveolos. Su tamaño les permite penetrar hasta lo más profundo de la vía aérea, los alveolos pulmonares donde se realiza el intercambio gaseoso.

Tos. Mediante la tos se expulsan partículas extrañas y se eliminan las secreciones, es un mecanismo de defensa del organismo que pude involuntariamente contagiar a personas que estén cerca sin la adecuada protección.

Evaporación. El grado y la velocidad de evaporación de las microgotas cargadas de gérmenes dependen en gran medida de la temperatura ambiente, las condiciones de humedad junto con la composición del liquido exhalado por el paciente.

Contagio. Las microgotas pueden contaminar fácilmente, no solo la mucosa nasal y bucal de una persona sino también el epitelio conjuntival humano y causar una infección vírica respiratoria aguda.

OMS. La Organización mundial de la Salud recomienda evitar el contacto con las microgotas de Flügge y precaución en el contacto con aquellas personas con alguna sospecha clínica de padecerlo o que atienden a pacientes con Covid-19.

Protección. El uso racional y adecuado de los medios de protección como las mascarillas sobre todo en lugares concurridos reviste a día de hoy especial importancia sobre el que se debe ser conscientes y responsables como una forma de evitar la propagación del virus ya.

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AISLAMIENTO SOCIAL DE LOS MAYORES: MINIMIZAR SU IMPACTO

Por René de Lamar para ‘Canarias7’

El aislamiento en el mayor tiene un evidente impacto negativo sobre las esferas emocional, cognitiva biológica, social y en lo funcional, con claro efecto dominó al influir cada dominio sobre los otros deteriorando la salud y la calidad de vida.

Estamos atravesando una situación excepcional ante la pandemia que afecta al mundo en la que como ya hemos podido conocer, los mayores, sin lugar a dudas constituyen el eslabón más débil y afectado de todo el entramado social y al que debemos proteger en diversos aspectos ya que el necesario aislamiento “protector” puede tener efectos deletéreos para otras esferas de la salud que debemos tratar de prevenir e intentar minimizar.

Esto se debe a que los mayores tienen mayor riesgo de contagiarse por el coronavirus y enfermar frecuentemente con mayor gravedad, sabemos que deben estar aislados como medida preventiva fundamental, evitando el contacto social en lo que tristemente se incluye a su propia familia, amigos y cuidadores habituales.

Esta situación crea un terreno propicio para padecer alteraciones de diversa índole a las que nos estamos enfrentando en el día a día de la consulta que recorren un amplio abanico como la depresión reactiva, ansiedad, alucinaciones y alteraciones de la conducta que intentamos analizar en el artículo de hoy con el objetivo de dar a conocer medidas que puedan resultar de ayuda tanto a los propios mayores como a las personas encargadas de su cuidado.

La apreciación de síntomas tanto anímicos como cognitivos y conductuales va directamente relacionada con el nivel de exigencia del medio, que en estos momentos es muy elevada dada la situación actual.

En la vida corriente y normal utilizamos poco nuestra reserva cognitiva de la que forman parte el nivel educacional, cultural, profesión que se ha ejercido durante la vida laboral activa y la importante plasticidad neuronal.

Variables importantes para favorecer el envejecimiento exitoso y saludable como mantener una alimentación sana, la actividad física diaria en función de las posibilidades de cada persona, higiene personal y ambiental, el entrenamiento cognitivo y la creación de hábitos cognitivos saludables tiene que adaptarse a esta situación y ejecutarse acorde a las posibilidades reales en espacios reducidos y tutelados por las personas que estén a cargo de la atención y cuidados del mayor.

La restricción calórica se ha demostrado muy eficaz en el incremento de la longevidad y mantener una buena salud al cumplir años, su efecto fundamental es reducir la llegada de glucosa a las mitocondrias para así disminuir la formación de radicales libres de oxígeno y minimizar los efectos nocivos de estos compuestos para el organismo.

Como parte del envejecimiento psíquico se produce un proceso de enlentecimiento en la memoria a corto plazo y de trabajo, dificultad para tomar decisiones complejas, falta de flexibilidad o rigidez en el comportamiento y disminución del tiempo de reacción aspectos que es esta situación deber tenerse presente.

La inteligencia “práctica” entendida como la habilidad para resolver problemas cotidianos, aquellos que van surgiendo en el mundo real declina muy poco, se debe estimular y ejercitar para mantenerla activa y que sea una herramienta útil en estos momentos de aislamiento.

La depresión puede provocar pérdida de iniciativa, atención y concentración con deterioro de memoria, en el mayor se acompaña de problemas afectivos, cognitivos y sintomatología vegetativa.(Alteraciones del sueño, apetito sensación de cansancio y pérdida de peso)

La salud mental que abarca el contenido del pensamiento, el ánimo y la conducta, se puede afectar por el aislamiento y deteriorar la necesaria habilidad para adaptarse a los cambios que la situación impone y enfrentarse a la adversidad, incluyendo las relaciones con otras personas.

Dado que el envejecimiento neuronal, la neurodegeneración con muerte neuronal ocurren tiempo antes que se efectúe su diagnóstico, la prevención con medidas adecuadas en personas en riesgo debido a factores ambientales como el actual aislamiento puede al menos retrasar el comienzo del deterioro como expresión de la enfermedad demenciante en sí.

La evaluación psíquica debe medir la situación cognitiva, afectiva y conductual debido a que se pueden relacionar entre si y un dominio afectar secundariamente el otro, por ejemplo estar ansioso disminuye la atención lo que afecta la memoria y en su conjunto producir alteraciones en la conducta.

Los compuestos con demostrado efecto antioxidante pueden ayudar a los antioxidantes endógenos a eliminar o disminuir la producción de sustancias nocivas para el organismo lo que puede resultar beneficioso en esta situación.

Datos Prácticos:

*El abordaje de los problemas derivados del aislamiento social debe conjugar la intervención ambiental, realizando actividad física y mental diariamente en la medida que sea posible adaptada en cada caso, asociando la farmacológica de ser necesaria.

* Establecer rutinas es fundamental, hay que mantener cierto orden y regularidad en las actividades del día a día con tareas que faciliten una estimulación continua, coordinando el cuidado y la higiene personal, alimentación, ocio y actividad domiciliaria.

*Es importante continuar manteniendo la mayor integridad sensorial, vista y audición con el adecuado uso de gafas y audífonos en los pacientes que lo precisen para favorecer su conexión con el medio y la importante estimulación cognitiva.

*Un adecuado control en el consumo de fármacos evitando la automedicación, los ajustes de tratamiento por decisión propia o por dificultad temporal en el suministro. Si padece ansiedad intentar primero con medidas no farmacológicas como respirar profundamente y técnicas de relajación.

*La atención es un requisito imprescindible para el normal funcionamiento de las funciones cognitivas y conductuales. Darle la oportunidad que expresen sus dudas o miedos sobre esta situación. Ayudarles a comprender la importancia de lavarse las manos, respetar la distancia de al menos 2 metros y usar mascarilla.

*La restricción calórica que consiste en un aporte equilibrado de nutrientes al organismo pero en cantidades adecuadas que están por debajo de los elevados aportes actuales disminuye la formación de radicales libres nocivos para la salud.

*Realizar actividades que le aporten bienestar como la lectura de temas que le sean interesantes, ver álbumes de fotos familiares o viajes, incrementar el contacto telefónico con familiares y amigos comentando sus preocupaciones e inquietudes y solicitar ayuda a tiempo cuando se vean desbordados.

*La exposición al sol antes de las 11:00 AM es beneficiosa para prevenir el frecuente déficit de vitamina D en nuestro medio y como factor externo del ritmo circadiano del sueño ya que puede modificar la curva de melatonina y consolidar el patrón de sueño.

*Mantener un horario fijo para acostarse y levantarse, permanecer en cama el tiempo suficiente adaptado a las necesidades reales de sueño, evitar siestas prolongadas y ver televisión, utilizar ordenadores o móviles antes de acostarse.

*Se debe explicar el motivo de estas medidas por medio de mensajes claros y sencillos, sin alarmismos y transmitiéndole tranquilidad, haciendo hincapié en que esta situación es temporal y cuidando la comunicación no verbal.

Siempre intentar trasmitir ánimo y positividad a nuestros mayores.

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EPISODIOS PERSONALES: FERROL SECRETO

Por Gabriel Elorriaga Fernández  (I Premio de Literatura-Periodismo ‘Camilo José Cela)

A las once de la mañana y con nuestras piernas de once años bajábamos en fila desde el colegio “Tirso de Molina” hacia la plaza de Amboage. Al frente un fraile mercedario con sus hábitos blancos. En el colegio solo había unas tristes aulas y ningún espacio para el recreo o el deporte. La plaza era cuadrada pero enmarcaba un redondel de suelo arenoso y en su centro la estatua de don Ramón Pla, marqués de Amboage. Los niños éramos casi doscientos y nos desplegábamos en círculo en el borde de la plaza. El fraile se situaba en medio, junto a la estatua, y batía palmas. Los niños salíamos corriendo hacia él dando alaridos. Era espectacular. Después el fraile se iba a sentar en uno de los bancos del borde, rodeado de seis o siete niños cuyo recreo era darle conversación. Eran los pelotilleros. En la plaza quedaban no más de quince o veinte niños jugando a un simulacro de futbol con una pelota de goma medio desinflada. Eran los peloteros. Los demás nos escapábamos a nuestras expediciones en grupos de cada curso. Nosotros cursábamos el primero del largo bachillerato con que nos había obsequiado un ministro llamado don Pedro Sainz Rodríguez, que Dios tenga en su Gloria, pues a él le debemos esta cultura que nos acompaña hasta la vejez. 

Unos días tirábamos hacia la derecha y otros hacia la izquierda. Íbamos hasta donde estaba Capitanía General y nos asomábamos al mirador del Paseo de Herrera que era uno de los pocos lugares desde donde poder contemplar la ría en nuestra ciudad separada del mar por un interminable murallón. Desde allí veíamos los barcos de guerra atracados en la dársena del Arsenal. Un paseante que nos parecía viejísimo intentaba instruirnos: 

-Esos primeros son los “destroyers” y los abarloados enfrente los cruceros. 

Nosotros ya sabíamos bien cuales eran unos y otros y no les llamábamos “destroyers” sino destructores. El señor debía ser antiguo anglófilo, de antes de la guerra. Un retirado por lo menos desde la guerra de África. 

Aquel día de 1941 no era un día cualquiera. La masa gris de los largos cruceros estaba siendo empujada por los remolcadores para permitir la salida del mayor, el “Canarias”, con sus grandes banderas españolas pintadas en las amuras para ser identificado como buque neutral. Aquella misma tarde corría el rumor por toda la ciudad. El “Canarias” había zarpado urgentemente a petición del gobierno alemán al gobierno español para intentar salvar a algún náufrago del “Bismark”, el acorazado orgullo de la flota del III Reich que había sido hundido el 27 de Mayo por la acción conjunta de la artillería y los aviones torpederos de la marina británica. Días antes, el “Bismark” había echado a pique al “Hood” el orgullo de la marina británica con sus mil cuatrocientos tripulantes. 

Aquellos acontecimientos épicos eran sustituidos en nuestra atención cuando tirábamos a la izquierda a la búsqueda de otros entretenimientos más frívolos, como revisar “las carteleras”, que eran las fotografías pegadas en cartón de las películas del próximo domingo. Bajábamos hacia el teatro “Jofre”, entonces dedicado al cine y, tras echar una mirada a la Puerta del Dique y a la arboladura del buque escuela “Galatea”, seguíamos hacia la plaza del Callao a controlar el cine allí situado. Allí girábamos hacia arriba, tras echar una mirada curiosa al dominante edificio del convento de “La Enseñanza” el recinto hermético e inasequible donde transcurría la vida misteriosa de las niñas. Las niñas estaban como enclaustradas en aquel imponente caserón y solo íbamos a verlas desfilar a fecha fija en cierto día que llamaban de “La Princesita” en que salían en procesión con sus uniformes azul marino, guantes blancos y unos velitos blancos sujetos a la cabeza con una cinta elástica. Las mayores más altas portaban unas andas sobre las que llevaban una pequeña imagen de la Virgen María. Las niñas – caminaban muy tiesas y no se atrevían a mirarnos más que de reojo. Aquel día especial la escapada del recreo se hacía hacia la calle de La Iglesia que era por donde transcurría aquella peculiar comitiva. Salvo aquel día, a las niñas solo las veíamos en casa o cuando coincidíamos en algún cine a que nos llevaban nuestros padres a ver una película de Shirley Temple. 

Los días normales subíamos desde la Plaza del Callao a la Plaza de Armas para revisar las carteleras del “Cinema” que nunca nos fallaba con sus viejas películas de vaqueros que aún no gozaban del prestigioso nombre de “western” ni del genial John Ford o el inmenso John Wayne sino que eran unas aventuras de modestos jinetes llamados Tom Mix o Buk Jones que galopaban tras “el malo” entre nuestros aplausos, como si ovacionásemos una carrera real en un hipódromo. Nuestro diagnóstico era rápido. Si en las carteleras se veían personas con espadas o rifles o cascos o turbantes considerábamos de interés la oferta. Un paseante con gruesas gafas oscuras nos recomendó ir a ver la reposición del “Tres lanceros bengalíes”. Se llamaba Gonzalo Torrente Ballester. Si en la cartelera se veían parejas amorosas o escenas de baile se pronunciaba una sentencia inapelable: ¡Mucho amor! que descalificaba la película para nuestro gusto. 

Los de quinto curso hasta se permitieron la osadía de tomarse unos vinos en un bar. Porque habían leído un anuncio en el periódico que decía: “La muchachada de Ferrol toma vino de Cariñena en el Bar Rápido”. Los de sexto en adelante se permitían exploraciones más impúdicas como era la de visitar las casas de putas, cerradas de puertas y ventanas a aquellas horas por descanso del personal tras sus imaginables orgías nocturnas. Unas veces hacia Esteiro y otras hacia FerrolVello. Una vez se encontraron con la sorpresa de que una ventana se abrió de par en par en la calle de San Pedro, por donde asomaba una meretriz desmelenada dispuesta a poner a secar sus ropitas de lado a lado. Al encontrarse con aquellos pasmarotes mirando los interpeló con sorna maternal: 

-Neniños ¿sois de los frailes? 

Uno menos cohibido contestó respetuosamente: 

-Sí, señora. 

-Pues ir a contarle al fraile de qué color son mis bragas. 

Pero nosotros seguíamos preocupados por la aventura del “Canarias”. Un día, desde el Paseo de Herrera, lo vimos de vuelta, fondeado en medio de la ría, como un castillo flotante con sus grandes cañones montados en sus cuatro torres dobles, tal y como lo pintó en un viejo cuadro el pintor de El Seijo Felipe Bello Piñeiro. Soñábamos con una cubierta llena de náufragos alemanes pero no se veía a nadie. Solo recogeríamos el rumor callejero: 

-No encontraron ningún superviviente. Solo algún cadáver que devolvieron al mar envuelto en una bandera. 

De vuelta a clase de doce, de Lengua y Literatura, que nos daba un cura castrense con sotana con ribetes morados, un niño preguntó. 

-¿Padre, es verdad que el “Canarias” no encontró ningún náufrago y solo algún muerto? 

-Si así lo dicen, así será. – 3 – 

Otro niño levantó la mano 

-Señor Suances, esto es una clase de Lengua y Literatura. No se admiten más preguntas sobre el “Canarias”. 

Otro niño insistente y circunspecto mantenía su mano en alto. 

-Señor Comellas ¿No me ha entendido usted? 

-Padre, lo mío es una pregunta de religión 

-Diga usted 

-¿Padre Polo, si la Iglesia dice que los muertos deben descansar en lugar sagrado porqué los marinos los echan al mar? 

-Porque para los marinos todos los mares del mundo son lugares sagrados. 

Volveríamos a comer a casa. Allí no preguntábamos nada sobre estos temas porque pensábamos que nuestros padres no debían saber que nuestro recreo no transcurría en la Plaza de Amboage, bajo la vigilancia de un fraile, sino con paso ligero por todas las calles rectas o empinadas de Ferrol. Solo nuestra estricta puntualidad nos permitía mantener secretas nuestras rutas. Siempre llegábamos a la Plaza de Amboage a tiempo de incorporarnos modosamente a la fila de regreso al “Tirso”, tras haber leído las noticias locales que se escribían con tiza sobre unas pizarras delante de “El Correo Gallego” y revisado las fotografías de barcos en las vitrinas del fotógrafo “Bernardino”. Escuchábamos siempre el cañonazo que señalaba las doce en la batería del Arsenal subiendo la escalera de clase. Los ecos del cañonazo nos recordaban el secreto debido de nuestros trayectos matutinos, necesario para evitar que los clérigos o familiares nos impidiesen seguir nuestras andanzas con la muda complicidad colectiva del vecindario. 

Teníamos once años y ya amábamos la libertad que, para nosotros, consistía en violar el reglamento de un recreo bobalicón para corretear por las calles de una ciudad trazada a nuestra medida. 

Una ciudad entrañable que nos permitía callejear sin control tomando el pulso del pueblo. No teníamos televisión, ni teléfonos móviles, y no enviábamos ni recibíamos whatsapps, pero teníamos hambre de conocimientos en directo. Amábamos aquellas mañanitas grises en las que contemplábamos los barcos grises flotando sobre las aguas tranquilas de la ría. Sabíamos que su bandera era nuestra bandera y aprendíamos a vivir sintiendo el quehacer discreto de nuestros mayores. Con once años comenzábamos el aprendizaje de la vida al aire libre y con la mirada despierta. Éramos unos ferrolanitos del siglo XX, precoces y curiosos, y así seguimos siendo, viendo pasar los gozos y las sombras del siglo XXI. A los nuevos ferrolanitos que cumplen once años en estos tiempos les deseamos una paz tan larga como la que nosotros seguimos viviendo. 

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EPISODIOS PERSONALES: UN DÍA DE TU VIDA

Por Carlos Pecker Pérez de Lama

Trabajaba como corresponsal en Madrid para la cadena de televisión mexicana TV Azteca, cuando me llamaron para cubrir una hambruna devastadora en Etiopía en 2001, acompañada de una sequía letal. 

Iba con mi cámara Betacam, que pesaba más de 10 kilos, y con todo mi equipo de televisión. Llegué a Adís Abeba, la capital, donde me esperaba un 4×4 gubernamental con dos agentes. El gobierno no me permite ir alegremente por cualquier sitio sin estar controlado. 

Recorremos el país con el Toyota hasta que nos paran dos etíopes alargados y extremadamente delgados con dos Kalasnikov AK-47 que agarran temblorosamente apuntándonos a la cabeza. Me pongo a grabar con la cámara abajo mientras veo un tejemaneje extraño entre ellos. El caso es que se retiran y seguimos por nuestra trocha de tierra mientras va apretando el calor inhumano que empapa mi camisa de sudor.

Detrás de una colina aparece un mar de plásticos de colores cimbreados por el viento, son las chabolas de miles de familias etíopes que viven en la miseria. 

Coloco el trípode y hago unas panorámicas del poblado, que se encuentra cercado por una valla de alambre, antes de acercarnos a la puerta que custodian varios militares y paramilitares. 

Al cruzar la puerta no me quito la cámara del hombro, aquello parece una película de zombis. Están demacrados, sin hacer nada, tan solo esperan la ayuda internacional que les quede para poder echarse algo a la boca, y eso es lo que pretenden que transmita con mis imágenes.

No me dejan internarme mucho y me llevan a donde ellos quieren. Las familias me miran con ojos tristes, hambrientos, sin fuerza, pero cuando meto el zoom del objetivo también veo al fondo cabañas con niños que no están tan mal, que juegan y sus cuerpos no están consumidos por la falta de alimentos. Pero rápidamente una mano tapa mi lente para que saque solo lo que ellos necesitan.

Después de un largo trayecto por esta visión de un mundo injusto y cruel, llego a una zona donde están varias familias en un estado todavía más deplorable. Veo un ligero movimiento cuando estoy llegando y descubro piedras ennegrecidas que aun humean por haber cocinado algo sobre ellas, pero ya no hay nada.

Mis `controladores´ me hacen gestos porque ahora sí que quieren que grabe. Nos dirigimos a una chabola hecha con cuatro palos retorcidos de los pocos árboles que rodean el campamento, recubierta con trozos de plástico, en su mayoría blancos y azules, de donde sale un olor hediondo.

Pulso el botón del `rec´ y hago un plano secuencia. De una panorámica de derecha a izquierda en plano general del campamento me voy acercando a ese lugar tétrico que quieren que muestre en las televisiones. Sin cortar, y respirando por la boca, encuadro a una mujer famélica, sin apenas pecho, con un niño de apenas 2 años que intenta succionar como puede la leche que apenas brota de su tambaleante madre. Tiene la cabeza grande, el cuerpo enclenque y las extremidades tan finas que parece una marioneta. Termino el plano acercándome a sus ojos grandes, muy negros, que me miran fijamente mientras se abre su boca seca.

Si es cierto que todo el campamento está en un estado lamentable, también lo es que siento que me han llevado a un lugar determinado donde quieren que saque a los que peor están. Me siento manipulado y censurado, porque me doy perfectamente cuenta de que me están utilizando para que esas imágenes se difundan por los países ricos para que aporten más ayuda a esta gente. 

¿Y tú qué harías?, ¿te dejarías manipular y emitir solo lo que ellos quieren o no grabarías nada porque lo consideras injusto?

 Yo sigo grabando todo lo que puedo y lo que me dejan, niños y niños sin esperanza, a punto de desplomarse en esta tierra reseca. Pero lo peor fue ver a una madre desesperada que alza su minúsculo brazo con la mano semiabierta para pedirme ayuda. Tiene la cabeza cubierta con un paño morado con hilos amarillos y en su otro brazo un crío de pocos meses que apenas parpadea. 

Capto el leve grito de la pobre mujer, con una cara que parece una calavera con un poco de piel cubriéndola y paneo hacia abajo para descubrir al niño que mueve mínimamente la cabeza de lado a lado. Ya no tiene fuerzas ni para chupar del seno casi aplastado, inerte y seco. Me mira con una sensación espantosa, cómo preguntándome “¿Pero para qué he nacido?”. 

No son más de dos minutos. La madre baja la mirada conociendo el destino. Los ojos de la criatura se empiezan a cerrar mientras decenas de moscas acuden a absorber el escaso líquido que sobresale de ellos.

Deja de mover el cuello y cae desplomado en unos brazos que apenas le aguantan. Se queda mirando hacia el cielo buscando respuestas, con las manos inertes y un leve movimiento en sus dedos que marcan el final. Su boca se queda abierta y su madre espanta las moscas que buscan dentro algo de saliva. En pocos meses, y sin dejar de sufrir, el pequeño ha dejado de existir.

Esto es lo que buscaban mis acompañantes. Me levantan, me hacen el gesto de `Ok´ y me sonríen, pero mi objetivo sigue enfocando a los dos seres hundidos. Ya no me piden ayuda, ha fallecido, pero esa imagen puede salvar otras vidas. 

Sabía que iba a morir y no he dejado de grabar hasta su último aliento. Al final supongo que servirá para conseguir más alimentos y dinero, ¿pero quién me quita a mi esa visión del bebé muriéndose mientras me miraba a los ojos haciéndome preguntas sin respuesta?

Este es un día de mi vida, el cual me gustaría olvidar para siempre, pero me temo que es imposible. 

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ENTREVISTA A JOSÉ RAMÓN PÉREZ DE LAMA

Ingenerio y ex alcalde Sevilla

Por Carlos Mármol

Tiene 87 años y juega a golf con devoción. Ha construido carreteras, diques, canales y puertos. Es ingeniero y jugador de ajedrez. Padre del cauce del Guadaíra. Conoce a los personajes de la historia reciente por su nombre. Ha fundado empresas –ITS Spain– y ha sido director del Canal Sevilla-Bonanza y presidente de Pineda. Alcalde de Sevilla durante la transición, le tocó inaugurar las estaciones del antiguo Metro y liderar un ayuntamiento incapaz de recaudar un tercio de los impuestos porque los sevillanos no pagaban. Hotel Meliá. Interior día.

–¿Usted es sevillano?
–De Madrid. Mi padre era de Santander. Se fue a Cuba a montar almacenes hasta que llegó Castro. Volvió y se casó con mi madre, que tenía un hotel en la Puerta del Sol.


–¿Vivió la Guerra Civil?
–Tenía 10 años. Había bombardeos todos los días. Estuve un año sin andar porque me hirieron en uno y los médicos se fueron dejándome a medio operar cuando cayó otra bomba en el quirófano. Yo he robado pan para comer. Ya no me asusta nada.


–¿Por qué se hizo ingeniero?
–Me gustaba hacer cosas. Empecé Filosofía y Letras pero cambié porque vi que no iba a ganar dinero. Me atraían los puertos. Trabajé para una empresa norteamericana e hice la milicia de alférez en La Granja. Para las
prácticas pedí el sitio más raro del mundo: Sevilla. Empecé a trabajar en Dragados. Me hicieron jefe de Andalucía Oriental. Después ingresé en el Estado. En aquella época estaba garantizado. Trabajé en el Puerto y
fui jefe de Costas y Puertos de Andalucía y Marruecos. Todo esto es un poco rollo.


Hablemos del Canal Sevilla-Bonanza.
–Es la obra más interesante que he hecho. Habría sacado a Andalucía de su situación de atraso. Viajé a los principales puertos del mundo para estudiar la obra: Rotterdam, Ámberes, San Francisco, Nueva Orleans, Japón. Sevilla está en el Sur de Europa, es la conexión con América y con África.


–¿Qué pasó con la maqueta del proyecto?
–Yo hubiera pagado por quedarme con ella, pero cuando me fui del Puerto lo primero que hicieron fue cargársela. Son las cosas que pasan en Andalucía: la Autoridad Portuaria no quería saber nada del proyecto porque al director de entonces no le convenía. No te voy a contar las peleas.


Sólo se construyó la primera fase ¿no?
–La mitad. El Canal tenía 12 kilómetros en total más las obras complementarias. Yo ya había desviado el Guadaíra 21 kilómetros y
había hecho las cortas de Olivillos y la Isleta echándole dos cojones. Dejé una parte de marisma como cultivable. Sólo su valor ya era superior a la obra. Lo hice sin untar a nadie. No porque sea más honrado, sino
porque aspiro a cosas más importantes.


–¿Por qué no se terminó el Canal?
–Estaban hasta expropiadas las tierras. Y eso tiene castaña, porque la gente importante de Sevilla cree que sus tierras son un tesoro. Yo expropié a dos tíos de mi mujer. Como no había dinero para hacer el Canal entero hablé con el alcalde, con el presidente de la Diputación y con el director general. Decían que Sevilla no podía tener un puerto de esa categoría. Quisieron nombrarme director del Puerto de Barcelona, pero yo quería que se
hiciera el Canal de Sevilla. Me fui a ver al ministro y como tampoco me hacía caso me fui a ver a Carrero Blanco, que veraneaba en El Puerto. Me contestó: el Canal se hace y si el ministro se opone se le destituye. Organicé una reunión en Madrid. Cuando estábamos en el Palace listos para salir el
alcalde me dice: “Han matado a Carrero”.


–¿Ahí se acabó el Canal?
–Prácticamente. Después m nombraron jefe de Carreteras para que me fuera del Puerto, que se iba a hundir. Me han llamado para
opinar del dragado y siempre digo igual: que se haga el Canal Sevilla-Bonanza.


–¿Es necesario el dragado?
–El lecho del Guadalquivir está formado por lodos. Si mantienes las márgenes no hay que dragar, pero se han aumentado al doble. Por eso hay que dragar todos los años. El agua, como el viento, no se mueve en línea recta, zigzaguea. Ahora ha encallado un barco. Y un barco que encalla no vuelve más.


¿No es de locos hacer la esclusa antes
que el dragado?
–La han hecho donde no hay que hacerla. A mí me trae sin cuidado porque yo me voy a morir pronto y feliz, pero es así.


¿Qué le parece la Zona Franca?
–Nada. El Canal tenía una zona franca más grande. Un puerto es bueno desde el punto de vista comercial cuando en él puedes manipular la mercancía y darle plusvalía, pero hay que tener en cuenta que los costes
de transporte son casi más importantes que
la propia manipulación.


–Los ingenieros se están marchando.
–Eso es bueno. En primer lugar, para quienes se van porque adquieren
experiencia. Hay que aprovecharse de estos profesionales. Ahora mismo hay 300 ingenieros de Andalucía trabajando fuera.


¿Por qué entró en política?
–Yo estaba jugando al golf en Sotogrande y me llamó el gobernador civil. Tuve que ir a verle porque si no me metía en la cárcel. Me dijo: “Quiero que te presentes a concejal por el tercio familiar”. Me nombraron delegado de Tráfico y presidente de Emasesa y otras empresas municipales. No me parecía mal porque hacía cosas para la gente. Cuando llegó Parias me nombró Primer Teniente de alcalde y diputado provincial. Podía con ambas cosas porque siempre me he rodeado de gente mejor que yo. A muchos políticos les da miedo hacerlo. Piensan que les harán sombra, pero es lo que hay que hacer.


–Le tocó ser alcalde cuando se fue Parias.
–Fue un carajal. Todo el mundo estaba en contra. Se organizaban huelgas de todo tipo. Yo no he sido nunca de ningún partido. Me parece bien que la gente lo sea, pero yo no lo soy. No quería ser alcalde si no contaba
con presupuesto para hacer proyectos. Los ministros me decían que sí pero el dinero no llegaba nunca. Al final no volví a presentarme. Yo sólo quería hacer cosas.


–Ahora pasa al contrario.

–Los políticos hacen cosas llamativas: las setas, la Torre Pelli. Por cierto, no tiene perdón de Dios que no hayan hecho nada con el tráfico. El dinero y el poder sublima a la gente. Las personas somos muy débiles. Yo también me paso a veces del límite, pero enseguida bajo. Los políticos ahora quieren
triunfar y vivir de los cargos. Yo me fui y no me ha pasado nada. El político profesional pasa por lo que sea para quedarse. Si un alcalde no triunfa, que venga otro. En política hay que tener generosidad: trabajar
para los demás, no para subir tú.


–¿Qué le parece Zoido?
–Debe ser el alcalde de todos. Más de los pobres que de los ricos. Eso se le olvida. Está ocupado en sus cositas. Tiene que organizarse y dedicarse a cosas importantes. En la Junta pienso igual: el curriculum de la presidenta es para echarse a llorar, pero es la presidenta, no ha hecho nada bueno pero tampoco nada malo todavía. Eso ya es fantástico. Hay que apoyarla hasta entonces.


–¿Cuál debería ser la prioridad política
municipal?

–Los ciudadanos. Hacer que vivan lo más cómodamente posible. Y gestionar bien los servicios, tanto los que dependen del ayuntamiento como los que no.


–¿Cómo ve Sevilla?
–Es una ciudad un poco cachonda, pero es especial, se eso no cabe duda. Aunque suene grandilocuente debería ser el centro del Sur de Europa. Debemos fomentar las relaciones exteriores y potenciar la universidad y la
innovación, que es la manera de conectar con las empresas extranjeras, sobre todo en tecnología y la energía. Y después está el tema de las tecnologías de la información. No podemos dejarlo pasar.


–¿Por qué la tradición empresarial es tan
escasa en Sevilla?
–El andaluz es inteligente y simpático, pero
se esfuerza lo justo. Tiene cualidades para la cultura y la sociabilidad. Seamos realistas: si no tenemos condiciones industriales contratemos a gente que sepa. Hay que saber
del campo en el que te mueves, pero no es necesario ser un experto. Sí debes saber a quién contratas y pagarle más que a ti.


–¿La estructura de la sociedad sevillana
ayuda al progreso de la ciudad?

–La estructura social de Sevilla juega en su contra. Es cerrada. Limita. En la vida no hay que poner límites a la gente. Sólo se vive una vez y no te puedes andar con chorradas. Yo tengo un nieto de 13 años y le digo que estudie lo que quiera. Si trabajas en algo que te gusta te parece que no trabajas. Tampoco hay que tener ambiciones tontas: ¿para qué quieres tener un yate, si es un coñazo? Cuantas menos cosas tengas, mejor.

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TEDIO, ABURRIMIENTO, SOLEDAD

Por José Maria Vera Estremera

Tedio, del latín “taedius” –producir tedio–, repugnancia, fastidio, molestia. Aburrimiento = acción o efecto de aburrirse, cansancio, no saber qué hacer. Soledad = carencia voluntaria o involuntaria de compañía-melancolía que se siente por la ausencia de alguna persona o cosa

Tedio y aburrimiento tienen una cierta similitud, más bien relación. Resulta posible aburrirse sin tener conciencia de ello, como también, aburrirse sin saber el motivo o la explicación de dicho aburrimiento.

El tedio tiene una cierta similitud, en ocasiones, con la melancolía, tristeza o depresión, que hace que el que la padece no encuentre gusto ni diversión en ninguna cosa. El tedio suele surgir cuando nos resulta imposible hacer lo que queremos o lo que nos gusta hacer.

Hay que tener en cuenta que todas las curas que se recomiendan como apropiadas para combatir el tedio, como decidirse al arte, al deporte, a viajar, lo más importante para un católico, su relación con Dios; todo esto lo tenemos que hacer por nosotros mismos.

En realidad, no podemos asegurar si el mundo se nos presenta como carente de sentido porque nos aburrimos, o si nos aburrimos porque el mundo no tiene sentido. La palabra aburrido se ha convertido en uno de nuestros usos lingüísticos más frecuentes.

No es el tedio la enfermedad del aburrimiento, de no tener nada que hacer, sino la enfermedad más grave, es el sentir que no vale la pena de hacer nada.

Recuerdo que en la época de mi niñez era difícil aburrirse, nos entreteníamos con cualquier cosa (jugando al aro, a las canicas, al escondite, etcétera). Actualmente, a pesar del número de artilugios que han surgido (el teléfono móvil, el ordenador y sus juegos, etcétera), más que entretener, les subyugan, no saben estar sin ellos; pero a pesar de ello, todavía se oye la palabra aburrimiento.

Voy a dejar el tedio y el aburrimiento para concentrarme en la soledad, que es la situación personal más frecuente. Es cierto que la soledad se suele experimentar como una carga. Todo ser humano ha estado solo en alguna ocasión, unas veces más que otras.

Quizás sea que el número de personas de más de 70 años ha aumentado de manera considerable y, por lo tanto, el número de personas que se encuentran solas ha crecido. Y, a pesar de la televisión, el teléfono móvil, lo que se echa de menos es la comunicación interpersonales. En épocas anteriores, nos entreteníamos con las tertulias después del café, las meriendas (más frecuentes entre mujeres). Actualmente, el aumento de personas mayores y la forma de trabajo de los seres queridos ha llegado a considerarse como enfermedad (tristeza, melancolía). Esto se ha pretendido paliar con las residencias de mayores y los centros de día.

En estos últimos meses, la aparición de la enfermedad del coronavirus, que nos obliga a permanecer confinados en nuestros domicilios, ha hecho que haya aumentado la soledad y el aburrimiento, difícil de superar, al no ser que demos a nuestra vida un sentido de dejar la oscuridad, con la idea de gozar de la luz, para crear un espacio propicio para llegar a Dios. Esperemos que ese factor externo vaya desapareciendo para llegar a la normalidad.

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