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BAJO EL VOLCÁN DEL ALMA

Por Benito R. Mallol

Portada del libro de José Luis Martín

Conocer previamente la prolífica obra de José Luis Martín Sánchez ya nos prepara para lo que intuíamos. Su última creación “Bajo el volcán del alma” nos acerca a un rico mundo interior de sus personajes. Pasiones, esperanzas, tristeza, soledad, miedo, envidias e inseguridades continuas son narradas magistralmente en cada página de esta obra.  Y ello conduce inexorablemente al propio lector a un análisis de su realidad más íntima y circundante y a plantearse, en suma, los interrogantes que sobre la propia existencia nos acompañan continuamente, pero de forma más frecuente cuando se van cumpliendo quizás demasiados años.

Bajo el Volcán del alma podría quizás encuadrarse en la estructura novelada de un trío amoroso, muy frecuentado por diversidad de escritores a lo largo del tiempo. Narra la ventura y desventura de Aldearico y Baldomero de edades similares, pero siendo el primero bajito, deforme y renegrido, y el segundo alto, claro y agraciado. Al dueto se une Beatriz, una bella joven de la que ambos se sienten enamorados.  Los años de infancia y amistad se desarrollan para los tres personajes principales en un pueblo ficticio, Coscojal de los Desamparados, cercano a la serranía de Toledo y cruzado por un Tiétar de aguas frías y claras.

Como no podría ser de otra forma en principio según rezan los cánones sociales, la bella Beatriz se fija en Baldomero que, sin embargo y pasado el tiempo, decide marchar a la ciudad en busca de mejores oportunidades y dejando huérfanos de su amistad a Beatriz y Aldearico. 

Los triunfos económicos de Baldomero en la ciudad convirtiéndose en afamado restaurador y empresario, así como los intentos de Beatriz por conseguir que éste volviese a su lado constituyen, sin duda, la trama principal de la novela. Sin embargo, el autor, con gran maestría, incorpora otra serie de personajes que nos deleitan y ayudan a describir nítidamente el ambiente rural de Coscojal incluyendo sus fuerzas vivas (párroco, sacristán, boticario…) así como otros de la gran ciudad que ayudan a enmarcar, definir y reforzar psicológica e íntimamente las cavilaciones, angustias y esperanzas de los personajes principales.

Frases para pensar

Pero yendo al núcleo de esta reseña, este libro que rebosa una bastante avidez por la melancolía, llega, como decimos, con facilidad al alma del lector obligándole a pensar.  Algunas de las frases puestas en boca de sus personajes que, al menos, nos han hecho pensar a nosotros:

 Sobre la libertad:” Somos marionetas en manos de la naturaleza creadora. Nos movemos pensando que lo hacemos por nuestros propios impulsos, cuando es un hecho que son fuerzas superiores y desconocidas, dueñas de nuestros deseos que creemos, fatuos y pretenciosos, conocer.”

Sobre la esperanza: “Es seguro que algo significativo nos espera, no solo somos polvo aventado por una brisa, ni siquiera por la furia de un vendaval, somos repetición de algo superior, somos inmortales, de aquí que la muerte solo sea un tránsito hacia otra dimensión, con el sentido estricto que adquiere nuestra eternidad”.

Sobre la voluntad:” Las debilidades crecen si uno no se enfrenta a ellas con voluntad manifiesta e inquebrantable… Creo haber espantado el miedo que me atenazaba porque uno no es un héroe y por tanto hay que proponérselo y tomar en serio la decisión”.

En conclusión, “Bajo el volcán del alma” la consideramos una obra recomendable, enriquecedora literariamente y capaz de ayudarnos a entendernos por dentro, así como a intentar recapacitar sobre el sentido del todo.

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ANTICIPARSE, CLAVE EN EL DETERIORO COGNITIVO LEVE

La prevención y las opciones para el diagnóstico precoz del deterioro cognitivo leve, así como el tratamiento temprano como una venta de oportunidad son cuestiones muy importantes en esta patología que se abordaron en una jornada celebrada en el salón de actos del periódico CANARIAS7.

Fueron el jefe de Servicio de Neurología del Hospital Universitario Doctor Negrín, Ayoze González Hernández, y el jefe de Servicio de Geriatría del Hospital Perpetuo Socorro, René de Lamar del Risco, quienes abordaron en el encuentro los avances médicos y los hábitos a seguir.

«Lo que es verdaderamente importante es que ese diagnóstico de deterioro cognitivo leve se incrementa con la edad, de manera que por debajo de los 60 a 64 años es poco habitual, con un 7%, pero por encima de los 80 años la prestancia es de un 25%», explicó Ayoze González.

La cuestión es que las personas que entran en ese concepto tienen mayor riesgo de profesión a demencia, según el jefe de Servicio de Neurología del Hospital Universitario Doctor Negrín. El diagnóstico precoz es relevante porque permite adelantarse en los tratamientos, ya que, al cabo de 48 meses, la persona con deterioro cognitivo leve puede haber desarrollado una demencia, con una proporción de desarrollo del Alzheimer que ronda el 40-50%.

«Nos podemos adelantar hasta 4 años», recalcó el doctor Ayote González. Este experto explicó que las medidas preventivas son la actividad física y el abandono de hábitos tóxicos. Además, se deben controlar factores de riesgo clásicos, como la hipertensión o la diabetes. A ello, añadió como elementos claves evitar el aislamiento social y promover un envejecimiento más sano.

Hasta un 40% de las demencias son prevenibles

¿Cómo detectar de manera temprana el deterioro cognitivo leve para poder frenarlo? «Tengo formas de adelantarme al diagnóstico antes de que aparezcan los síntomas y las manifestaciones clínicas», señaló este experto. En este sentido, explicó la existencia de diferentes pautas, frutos de año de investigación, con los biomarcadores como elementos que permiten un diagnóstico de precisión basado en factores patogénicos. «Podemos anticiparnos», insistió.

Y advirtió que la prevalencia de la demencia puede triplicarse en los próximos 30 años. A su juicio, hasta un 40% de las demencias son prevenibles o se pueden retrasar, por lo que la intervención debe iniciarse precozmente para ralentizar la progresión de fenómenos patogénicos.

Por su parte, el doctor René de Lamar apostó por sensibilizar primero a los profesionales sanitarios y en paralelo a toda la sociedad. «Hay que añadir vida a los años que se viven. Tenemos que procurar que la población no solo cumpla más años, sino que esos años sean el máximo de tiempo posible libres de discapacidad, retrasando el máximo el deterioro a nivel mental y físico, manteniendo el equilibrio con el entorno», dijo. En ello implicó a la familia y la economía, por el gasto que supone.

En este sentido, incidió en que no hay que esperar a ser mayor para cuidarse. Cifró en un 25% la genética y un 75% el ambioma –ambiente, estilo de vida y las formas en las que tomamos medidas de vida saludable– como culpables de las posibilidades de sufrir demencia. Y en relación a la prevención del deterioro cognitivo, afirmó: «No podemos cerrar los ojos y que, cuando la persona venga a la consulta, esté ya totalmente demasiada y no seamos conscientes de lo importantísima que es la prevención».

El doctor René de Lamar también se centró en el entrelazamiento de patologías heterogéneas, de manera que cuando se mezclan los síntomas afectivos, los cognitivos y los somáticos, se disparan los riesgos para el paciente. «El envejecimiento nos predispone a pérdidas de familiares, de amigos, de seres queridos ye so nos predispone a padecimientos emocionales, y lo vemos en el día a día de la consulta», apuntó.

Y apuntó que si no se toman medidas preventivas, habrá «un verdadero tsunami», con un paciente con demencia por familia de media. A su juicio, se necesitan más recursos, pero se precisa también esa implicación social para apostar por la prevención y los diagnósticos precoces. «Lo cognitivo influye en lo social, lo social en lo emocional, lo emocional en lo biológico, lo biológico en lo funcional y lo funcional en lo social», concluyó el doctor.

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UCRANIA: EL CALVARIO DE UNA CRUEL OCUPACIÓN

Por Gabriel Elorriaga

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, definió con exactitud germánica lo que vio en su visita a Ucrania. Era “el rostro cruel de una ocupación”. No era un bombardeo como el de Guernica, ni una hecatombe como las de Hiroshima y Nagasaki. No era el horror destructivo de las guerras. Era el horror de Putin, mando de la KGB hasta 1990, practicando la táctica del terror para someter. La guerra no es un torneo entre caballeros. Es un conflicto armado que se pretende resolver a sangre y fuego entre potencias capaces de matar y destruir. Es una tragedia colectiva en que todos quienes participan pierden vidas y bienes. Pero no todos asumen la misma responsabilidad. Hay agresores y agredidos, quienes defienden su propia tierra y quienes la ocupan ilegítimamente. Como estamos viendo que ocurre en Ucrania que se defiende de las pretensiones imperialistas de un autócrata capaz de comprometer a Rusia en la aventura ruinosa y mortífera de crucificar a Ucrania.

En esta, como en todas las guerras, desde que la humanidad se ha agrupado en grandes colectividades diferentes, han existido víctimas en combate y víctimas civiles. Caídos conscientes e inconscientes de un sacrificio heroico y muertos civiles inocentes de la barbarie expansiva de un conflicto a los cuales el destino situó en aquellos lugares donde golpeó el enemigo para aniquilar la resistencia popular. Todos víctimas de esa orgía de sangre y fuego que ha sido siempre la guerra entre pueblos, con ciudades asoladas por el hambre y el fuego, sea con antorchas, con cañones o con bombardeos aéreos o explosiones atómicas, donde unos han muerto con laureles y otros como difuntos anónimos. Los crímenes de guerra se establecieron jurídicamente para condenar las matanzas de personas no armadas en situaciones de indefensión y lugares carentes de importancia bélica. Desde que en las guerras se utilizan armas de destrucción masiva es difícil delimitar hasta donde sus efectos pueden separar la mortalidad de factores activos o pasivos ante ofensivas generalizadas.

Hecha esta reflexión, con ocasión de la guerra contra la agredida Ucrania que nos afecta a todos como europeos, pudimos escuchar al valiente presidente Zelenski pedir la solidaridad de los españoles ante nuestras Cortes Generales -que no se sabe por qué cuesta tanto llamar a la reunión de Congreso y Senado por su nombre si no es por una alergia a llamar a las instituciones por sus denominaciones históricas- y se le escuchó con un rechazo de todos los oyentes a los crímenes de guerra, exacerbado por los asesinatos de Bucha, Hostomel, Irpin, Mariúpol y otras ciudades ucranianas. Estas masacres ignominiosas ni siquiera merecen el nombre de crímenes de guerra sino el de crueles asesinatos de ocupación. No son actos de guerra, ni épicos ni criminales. No merecen ir unidos a tragedias tan tremendas como las de la guerra, porque la guerra es una negra manifestación de la naturaleza humana y estos asesinatos son conductas salvajes e infrahumanas. Estas conductas proceden del estilo de un agresor antes destacado miembro de la KGB, que llegó al poder entre las sombras de los venenos y las deportaciones y que es necesario situarlas en la técnica despiadada del terror como arma política. Los cadáveres de civiles con las manos atadas a la espalda y la marca del tiro en la nuca y esos sótanos siniestros con la sangre seca en el suelo llevan el sello inconfundible de la eliminación implacable del diferente por un fanatismo contrario a la libertad. No es la escenografía de las víctimas militares o civiles de una guerra sino el método previsto para exterminar la diferencia. Es la táctica de la Checa, de Katyn, de Paracuellos del Jarama, del holocausto de las SS, de ETA. No son las víctimas de la guerra sino personas vilmente asesinadas por diferenciarse del opresor y por quizá, permitirse circular en bicicleta por donde no habían sido capaces de circular los invasores blindados tras la chapa de acero de sus carros o por llevar una garrafa de agua para una boca sedienta. El “Terror” moderno, nacido con la guillotina cortacabezas de la Revolución Francesa y continuado sistemáticamente desde entonces por cada nuevo tirano enemigo de la libertad y deseoso de reformar el mundo a la medida de su mentalidad estrecha. Son crueles crímenes de ocupación, ejecutados en retaguardia, vilmente, con armas que no han sido capaces de vencer en la guerra pero sirven como instrumentos de verdugo.

En las Cortes Generales, Zelenski compareció por la pantalla, con riesgo personal, como la auténtica conciencia de un Occidente que despierta de un sueño de pacifismo sin esfuerzo. Los escasos tardocomunistas que circulan entre nosotros se retrataron con gestos anacrónicos de incomodidad. Muy cerca del Congreso de los Diputados reposaba el símbolo pictórico de Guernica en un museo nacional, por voluntad póstuma de su autor, como imagen de la reconciliación de una España unida y restaurada. Días más tarde leeríamos como Putin recuperaba al brutal general Dvornikov para corregir el fracaso inicial de un ejército desmoralizado que no ha conseguido alcanzar un objetivo decisivo en mes y medio de crímenes de guerra y de crueles asesinatos de retaguardia.

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LA SENDA DEL FRACASO Y UN NUEVO CAMINO

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en una rueda de prensa posterior a la reunión semanal del Consejo de la Xunta de Galicia // FOTO: Xunta de Galicia

Por Gabriel Elorriaga F.

En Santiago de Compostela, donde concurren todos los caminos de Europa, Alberto Núñez Feijóo ha solicitado a la Junta Directiva Regional del Partido Popular de Galicia la autorización para presentarse al próximo Congreso Extraordinario Nacional del PP como candidato a la Presidencia Nacional de dicho partido que es como decir aspirante al Gobierno de España. Esta decisión cauteriza la crisis de conducta y de estrategia que provocó que el PP dejase de estar “a la altura de las circunstancias” como alternativa de Gobierno que se necesitaba en tiempos difíciles, tras la expulsión del poder por una moción de censura apoyada por la mayoría del Congreso de los Diputados. En la urgente necesidad de sustituir a la dirección que era reflejo del Gobierno censurado que se mostraba incapaz de una solución descontaminante y perdido en una ridícula contienda entre Sorayas y Cospedales que significaban la continuidad con las mismas tachas del Gobierno censurado, justa o injustamente, que este es otro asunto pasado. Al Congreso extraordinario de 2018 para afrontar aquella situación se presentó un joven Pablo Casado que compuso su equipo con el también joven Teodoro García Egea, con buena voluntad, inexperiencia política y sin haber pisado nunca una Administración del Estado, que tuvieron a su favor los deseos de renovación y limpieza que a veces se cree que se cumplen fácilmente con menos años y más pelo. Una elección estatutariamente correcta y legítima que se supuso que inspiraría ganas de triunfo con la recuperación de toda la potencia ascensional de una fuerza electoral ocasionalmente deprimida.

El partido y su base electoral de siempre los aceptaron benévolamente con la esperanza de que las contradicciones del llamado “bloque de investidura” de Pedro Sánchez, amasado con elementos incompatibles con la unidad de España y la democracia occidental, desestabilizarían por sí mismos la composición y actuación del que se calificó como gobierno Frankenstein, de tal manera que Pablo Casado se convertiría con el paso del tiempo en la alternativa inevitable de Gobierno. Era un sueño infantil, ingenuo y cómodo que no contaba con que la política es un arte difícil y esforzado que discurre entre imponderables internos y externos, catástrofes, pandemias, guerras, conflictos sociales, traiciones y sorpresas. Lo que es sencillo no es política. Las intrigas en el interior de los pardos no son métodos suficientes para movilizar a los millones de lectores que exigen un triunfo. Los pueblos necesitan políticos probados y curtidos, aunque a veces parezcan detestarlos y, cuando los encuentran, procuran conservarlos aunque haya que ir a buscarlos, como a los percebes, aferrados a las rocas batidas de Galicia. Buena cantera de atlantismo. Porque para la gestión política no sirve cualquiera.

El tiempo en la oposición se hace muy largo cuando no hay síntomas de crecimiento. Los problemas empezaron cuando la opinión favorable al Partido Popular percibió que aquella oposición no iba viento en popa y las hipótesis de que se llegaría a gobernar en solitario con una mayoría absoluta o mayor a lo que pudiera conchabar Sánchez en todas las escombreras del comunismo y el separatismo era un cuento de hadas. Aquellos nuevos dirigentes se conformaban con mantenerse en la cúpula de su partido por el procedimiento de descartar a cualquier persona de más edad, mayor competencia profesional o más carisma popular que pudiera discutir su protagonismo exclusivo. Los electores no crecían o tendían a disminuir y las caras de Casado y Egea se iban acartonando prematuramente como dos muñecos inexpresivos que repetían mensajes insulsos y no transmitían otra estrategia que esperar que el paso del tiempo dañase más a Sánchez que a ellos. Los compañeros lo soportaban pacientemente pero los electores se desplazaban hacia corrientes más centristas o más radicales, según sus gustos. Se estancaron tras las mamparas de Génova como su fuese un castillo invencible, forzando cambios en los distintos ámbitos regionales, provinciales y locales, eliminando a quienes consideraban competidores y haciendo del “casadismo” una secta contemplativa extasiada ante la falsa creencia de que el “sanchismo” caería por sus propios errores sin necesidad del empuje de una oposición más atractiva y competente.

Un día cambiaron las cosas, cuando una presidenta de la Comunidad de Madrid adelantó unas elecciones, se liberó de un acuerdo con el voluble y desfallecido CS y se enfrentó contra toda la izquierda socialista, comunista y particularista, venciendo a todos y expulsando de la política activa al vicepresidente primero del Gobierno Pablo Iglesiasque había descendido de la cumbre para desestabilizarla ganando lo que no era capaz de ganar el PSOE. El triunfo de Ayuso trascendió más allá de Madrid y dio optimismo y esperanza al PP en toda España y despertó a grandes sectores de la opinión pública que permanecían en la resignación y el escepticismo. Lo incongruente es que este triunfo le cayó mal a la dirección nacional sin otra explicación que un ataque de celos originado por el cálculo vil de que aquél éxito podría hacer brillar a Isabel Díaz Ayuso más que ellos, aunque ella afirmase que su único objetivo era Madrid y la natural presidencia regional del partido. El congreso para la elección del partido regional se fue retrasando a toda costa, se complicó al alcalde con una portavocía nacional, se presionaron a otras regiones a que adelantasen elecciones para que se comprobase que sus éxitos eran consecuencias de una tendencia general y no mérito de Ayuso. Estas maniobras cicateras captadas por la opinión y los medios informativos, dejaron al tándem Casado-Egea con un índice de impopularidad que acabó con el escaso margen de confianza que mantenían por inercia. La tormenta estalló cuando, ofuscados por los celos, toleraron una trama como de tragedia de Shakespeare en la que García Egea, con la faz hosca y sombría de Yago, se empeñó en convertir a Casado en un Otelo pálido capaz de asesinar a Desdémona-Isabel por falsas sospechas. Quisieron destruir a Ayuso aunque no obtuviesen otro beneficio que prolongar la vida de Pedro Sánchez. Esperaron que una fiscalía presionada por el Gobierno prolongase un expediente sin base jurídica y los escasos partidarios que les quedaban se escandalizaron y los abandonaron. Por ello fue amargo este fracaso agónico que se ha cortado con la decisión de Alberto Núñez Feijóo de presentar su candidatura a la presidencia del partido.

Un Casado inconsciente de sus errores repetía: “Yo no he hecho nada malo” pero había firmado su propio certificado de defunción desde el momento que inició o dejó iniciarse las maniobras contra la ilusión de su propio partido. Van a tener, por el respeto reglamentario de Feijóo, un final correctamente estatutario, de congreso extraordinario a congreso extraordinario, que no merecían ni recibir los fríos aplausos protocolarios que se ofrecen “corpore in sepulto” a las cajas de los muertos que no pueden oírlos para consuelo de sus familiares y amigos. Un fracaso anunciado y deseado en las propias filas de su partido. La crisis fue providencial para la recuperación de las expectativas del partido. En el discurso de Feijóo en Santiago ya sonaban los clarines de la victoria política previsible de un amplio partido constitucional rescatado del purgatorio de las reyertas internas. Se abría un nuevo camino a la búsqueda de la mayoría natural que predicaba Fraga para desplazar al peor Gobierno de nuestra historia. Era urgente restablecer la paz dentro de casa. Para dramas auténticos ya tenemos la guerra en Ucrania.

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ESTE SER POLÍTICO Y SAGRADO

Gabriel Elorriaga F.

Por Gabriel Elorriaga F.

Con toda su complejidad la física contemporánea es más simple que nuestra propia vida. Todo lo que sabemos, o dicho más modestamente, lo que saben los físicos sobre las partículas atómicas, las ondas gravitacionales, los agujeros negros y la expansión de las galaxias, son temas más fáciles de comprender que la clave del pensamiento humano capaz de medir el curso de los astros, la velocidad de la luz o el fuego solar escondido en el núcleo de los átomos.

Que un ser mínimo, una insignificante partícula de materia perecedera, que vive fugazmente sobre la costra templada de un globo caliente, similar a otros millones de esferas que forman el polvo de estrellas que llamamos galaxias, sea capaz de medir el hecho elemental de una explosión, sucedida hace trece mil ochocientos millones de años, que transformó la materia densa en dinámica expansiva es, en sí mismo, un fenómeno más asombroso y desproporcionado que esa vulgar explosión gigantesca hacia no sabemos dónde a la que llamamos Big Bang.

Ese complejo de electrones, fotones, quarks, y gluones es más comprensible que el cuerpo de un bebé que mama y que llora. A Einstein le asombraba cómo los hombres analizaban el universo aunque, en su tiempo, se sabía menos que ahora y no pasaba por la cabeza pisar la luna o escarbar en el suelo de Marte.

La materia y la energía se rigen por contadas leyes físicas y su computación matemática es más predecible que la historia turbulenta de los antecedentes históricos y las relaciones sociales de nuestra especie como moradores de la superficie de un planeta cuyo interior desconocemos y sobre el que convivimos con otros seres, más grandes o más pequeños, a todos los cuales superamos o dominamos hasta donde es posible, con una inteligencia superior a nuestra fuerza.

La química haría posible la evolución de la materia inanimada pero tampoco es una cocina especial capaz de formar seres humanos sino que bastante hace con facilitar la evolución de vegetales o animales que se desarrollan de acuerdo con procesos naturales, sin facultades para hacerse cuestión de su propia existencia ni para juzgar la moralidad de sus conductas. Física y química juntas no son bastantes para hacernos imaginar la existencia de criaturas en otros mundos o en otras dimensiones ni para obligarnos a labrar la piedra para construir murallas que nos defiendan de nuestros semejantes ni templos para ofrecer techo a lo invisible.

Es lógico descartar que la existencia de miles de millones de astros parecidos a la Tierra pueda deberse a la única voluntad decorativa de crear cielos eternamente estrellados y que la vida humana sea un accidente fortuito provocado por la caída de un asteroide que trajese la semilla especialísima de una criatura diferente a lo que la física y la química terrestres pudieran alumbrar por su propia naturaleza.

No entra en nuestras especulaciones analíticas una escala de proporciones temporales y dimensiones inabarcables que explique el nacimiento natural de una mente creativa, capaz de sentir la música de las esferas, los colores puros o la esencia de los estilos. Todo aquello que no existe como realidad palpable y solo existe porque nosotros somos capaces de imaginarlo. Y que si emanase de otro mundo no haría sino trasladar el misterio a otra base original.

Nuestra historia como personas sociables con conciencia global, más allá de los grupos de contacto directo y capaces de conectar el pasado y el futuro de la existencia más allá de nuestra propia vida es un brevísimo minuto en el transcurso de las vueltas sobre su eje de este planeta que no pasa de ser una mínima concreción esférica en un universo cuyos límites no conocemos y que no sabemos si es el único espacio existencial o una pieza constituyente de otras configuraciones.

Nuestra forma de ver y explicar la existencia no permite una única interpretación posible desde conceptos de tiempo y velocidad incompatibles con nuestra mecánica, nuestra electrodinámica y las tecnologías resultantes. El hecho de reflexionar sobre lo que sucedía antes del Big Bang nos abruma de ignorancia pero la capacidad mística de soñarlo nos eleva sobre la naturaleza que nos circunda y sus animales convivientes con nuestra humanidad con unas distancias astronómicas.

En cada animal autónomo viven más átomos que estrellas en la galaxia. Pero las redes que enlazan nuestras neuronas no pueden concebirse como un simple azar evolutivo de la mente primordial, de la misma manera que nosotros no podemos considerar que una inteligencia artificial sea producto de un puzle de piezas conjuntadas por el instinto de un niño.

Una versión teológica de la Creación es una vía indemostrable del discurso humano y, sin embargo, los humanos somos capaces de dibujarla con pinceles de artista. Es nuestra capacidad de pensar sobre todo en todos los tiempos y diseñarlo a la medida de nuestra voluntad y nuestra esperanza. Lo importante sería saber por qué poseemos esa voluntad sagrada de creer en lo que no conocemos y de pensar que somos más que todo lo que nos rodea.

Nos extendemos desde nosotros mismos hacia un futuro ilimitado sabiendo que viajamos fuera de nuestra mismidad desde que nacimos como un animal político que se equivoca o como un animal sagrado que peca. No nos conformamos con navegar sobre el agua y volar sobre el aire que rodea nuestro suelo compacto, ni con vencer a la gravedad que nos ata a la tierra. Queremos ocupar los vacíos del universo con un espíritu superviviente a la muerte de nuestra carne.

Una ambición inmensa para una microexistencia perdida entre el polvo de estrellas que se encienden y se apagan en un firmamento que sólo vemos desde la noche. Somos unos seres con conciencia hereditaria que se atreven a ordenar los coros de los ángeles no siendo capaces de organizar nuestra propia convivencia pacífica. Somos así, como solo nos podrá comprender el autor del misterio.

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TENER LAS PIERNAS FUERTES, ASOCIADO CON UNA MENTE FUERTE

La fortaleza de las piernas fue un mejor predictor de salud cerebral en una investigación británica // Foto Karlyukav

Tener unas piernas fuertes podría fortalecer el cerebro a medida que nos hacemos mayores. Así concluye un estudio británico realizado a lo largo de 10 años. Los autores, investigadores del King’s College de Londres, en Reino Unido, señalan que los hallazgos indican que basta con caminar más para aumentar la fuerza y la velocidad de las piernas. 

De esta forma, se podría ayudar a mantener la función cerebral mejor a medida que se envejece, según los científicos de este estudio. Su investigación incluyó a 324 gemelas con un buen estado de salud, de edades entre 43 y 73 años. Se les realizaron pruebas sobre su capacidad de pensar, aprender y memoria al inicio del estudio y cuando finalizó la investigación, cuyos resultados se publicaron en la revista ‘Gerontolgy’.

La fortaleza de las piernas fue un mejor predictor para la salud cerebral que cualquier otro factor del estilo de vida, según hallaron estos expertos. Como normal general, la gemela que presentaba mayor fuerza en sus piernas al comienzo del estudio tenía mejor sus habilidades mentales y registró menos cambios cerebrales asociados a la edad en comparación con la gemela que tenía piernas más débiles.

Sencillos cambios en el estilo de vida para sentirse más sanos

Una de las investigadoras de este trabajo, Claire Steves, explicó que el trabajo sugiere que “cambios sencillos en el estilo de vida que aumenten la actividad física podrían ayudar” a que las personas se sientan sanos mental y físicamente.

No obstante, los mecanismos de esta relación entre piernas fuertes y mejor salud cerebral no están claros. Es decir, el estudio no dice que entrenar la fuerza de las piernas potencie las capacidades cerebrales. Los autores apuntan que podrían implicar a otros factores, como cambios relacionados con la edad en la función inmunitaria, la circulación sanguínea o las señales nerviosas.

Por ejemplo, puede darse el caso de que las personas con piernas más fuertes hagan más ejercicio, tengan una vida más activa, más relaciones sociales o más aficiones que trabajen sus capacidades cerebrales. Sin embargo, hay mucha base científica que apunta que hay que cuidar la relación entre el cuerpo y la mente para conseguir maximizar la calidad de vida.

Cuando se presentó este estudio en 2015, el director de la Sociedad de Alzheimer de Reino Unido, el doctor Doug Brown, dijo que sus conclusiones se sumaban a la creciente evidencia de que la actividad física podría ayudar a cuidar tanto el cuerpo como el cerebro. 

Ejercitar los músculos dos o más días por semana

Por su parte, el director de investigación de Alzheimer Research UK, Simon Ridley, añadió que mantenerse activo ayuda, en general, a reducir el riesgo de demencia. “Es importante tener en cuenta tanto el entrenamiento de fuerza como el ejercicio aeróbico”, señaló.

Ejercitar los músculos dos o más días por semana

Por su parte, el Instituto Nacional del Envejecimiento de Estados Unidos apunta en su página web que incluso “cambios muy pequeños en la fuerza de los músculos pueden marcar una gran diferencia en el funcionamiento, especialmente en las personas que ya han perdido gran parte del músculo”.

Por ejemplo, aconseja hacer ejercicios de fortalecimiento de todos los grupos principales de músculos dos o más días por semana en sesiones de 30 minutos cada una. Eso sí, desaconseja ejercitar el mismo grupo de músculos durante dos días seguidos.

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CAMBIOS EN EL ENVEJECIMIENTO QUE PUEDEN INFLUIR EN LA FUNCIÓN

Por el doctor René de Lamar, especialista en Geriatría y Gerontología, asesor médico de CANARIAS7.

Establecer una línea clara y precisa o definir con claridad entre los signos o las manifestaciones del envejecimiento normal y la enfermedad con las características atípicas tan frecuentes en el adulto mayor puede constituir todo un reto diagnóstico incluso para especialistas de experiencia, por lo que tan interesante tema es el seleccionado para el artículo de hoy.

Puede ser tan compleja la respuesta de lo que corresponde al envejecimiento normal propiamente dicho o al inicio del cuadro clínico de una determinada enfermedad que se puede establecer un símil con el conocido refrán ‘¿qué es lo primero: el huevo o la gallina?’

Comenzamos por las más llamativas alteraciones que afectan de manera concomitante al propio envejecer, tanto a nivel del sistema responsable de la motricidad como a nivel de la planificación motora o al propio deterioro de funciones cerebrales, que pueden afectar el resultado final, es decir, la función.

Como la otra cara de la moneda, existen enfermedades clasificadas como neurodegenerativas y psicogeriatrícas que pueden afectar tanto a los roles sociales como a la propia función, es a ese conjunto lo que denominamos comorbilidad.

Al envejecer se tiende a realizar las tareas cognitivas de forma diferente, utilizando más áreas y zonas de ambos hemisferios cerebrales con tendencia a desaparecer la lateralización de las funciones cerebrales como se ve en el adulto más joven.

Todos estos cambios se concentran de forma fisiológica durante el proceso de envejecimiento en algunas esferas cerebrales que describiremos en síntesis a continuación.

En teoría se cree que los recursos de procesamiento cognitivo controlan y gobiernan la eficacia para afrontar las tareas cotidianas y sociales, pues con el envejecer no solo se mantiene, sino que aumenta el caudal de información.

Pero se ha demostrado que se van reduciendo los recursos mentales de actuación y adaptación rápida, con el consiguiente deterioro en la rapidez de acceso y manejo de esa información.

Pero lo más destacable es la alteración de la memoria operativa, es decir, de la capacidad de almacenar, recuperar y transformar simultáneamente información con la consiguiente repercusión en la función y en la relación con los demás.

Otro aspecto importante es la atención, ya que interviene, no solo en la selección de una determinada información, sino en la inhibición activa de otra que no resulte de interés.

La atención sostenida o capacidad para procesar activamente la información a lo largo de un periodo de tiempo a pesar de cierta alteración en la vigilancia no suele estar deteriorada en el mayor sano.

El mayor suele tener muchas dificultades para simultanear y procesar dos focos de atención diferentes, sobre todo si la tarea es complicada, es decir, depende tanto de la complejidad de la tarea como de la familiaridad que tenga con ella, por el desarrollo de automatismos que no implican atención.

Existen diferentes alteraciones que son secundarias al proceso de envejecimiento normal o fisiológico que pueden afectar la importante función sin reunir los criterios de una enfermedad definida

Doctor René de Lamar

En el proceso de envejecer se alteran los mecanismos inhibitorios, con la consiguiente repercusión sobre la atención selectiva, la atención dividida o ambas y, por tanto, sobre la funcionalidad de la persona.

Existe una memoria que se denomina procedimental, que implica la retención implícita de habilidades, tanto motoras como cognitivas, que no se afectan con la edad; por el contrario, las operaciones mentales se confían cada vez más a este tipo de memoria.

Por el contrario, la memoria operativa constituye el paradigma de alteración con la edad. No es un almacén de datos sin más, sino que implica percepción, manipulación, almacenamiento y transformación de datos de forma dinámica y concomitante con la recepción de nuevos elementos.

Por ello, se plantean muchas dificultades en situaciones que exigen manipular e integrar informaciones a corto plazo y se expresan todavía más en situaciones que exigen mantener datos mientras se procesa simultáneamente otra información que va llegando.

Este concepto nos obliga a recapacitar sobre las situaciones de estrés a las que muchas veces sometemos a nuestros mayores, con la consiguiente repercusión en su funcionalidad y en su propia autoestima, por lo que se deben evitar.

Por otra parte, el vocabulario y el conocimiento lingüístico aumenta con la edad y además tienen una mayor habilidad para utilizarlo en el contexto adecuado. Comprobar que mantiene la alternancia de turno o es capaz de valorar la ironía o el doble sentido de las palabras, implica una buena actividad social. 

En la práctica, a pesar de que sabemos que con la edad se va deteriorando la capacidad de interpretación de las instrucciones, incluyendo las médicas o el manejo cotidiano de la medicación en las que interviene la memoria operativa, exigimos el cumplimiento terapéutico estricto.

Si conocemos la progresiva dificultad para la toma de decisiones de nuestros mayores, les exigimos prácticamente a diario importantes decisiones de salud o incluso la redacción de un testamento vital, aspecto que se debe tener siempre presente.

Si actuamos sobre el contexto, facilitando estrategias y evitamos el apremio en las decisiones, aportando confianza, minimizamos la repercusión funcional en salud, el estrés es el principal predictor de incumplimiento terapéutico.

Datos Prácticos

  • Personalizado. Las actitudes preventivas, diagnósticas y terapéuticas ante cada proceso deben ser diferentes y estar siempre personalizadas en base a las características de cada caso.
  • Repercusiones. Lo realmente importante no es solo la enfermedad per se, sino las repercusiones psíquicas, sociales o motrices que ocasiona una vez que desaparece la fase aguda.
  • Tras un cuadro agudo. El proceso que viene después que se soluciona un cuadro agudo, al margen de la causa que lo produjo, no se puede obviar cuando se aborda el envejecimiento de manera personalizada.
  • Atención selectiva y memoria. Se altera de forma significativa en el envejecimiento normal tanto la atención selectiva (cuando se elige un foco de atención suprimiendo el resto) como sobre todo la memoria dividida.
  • Menos flexibles. Al tener que tomar decisiones los mayores son menos flexibles, más lentos y cautelosos, consideran menos caudal de información, manejan menos variables y prefieren estrategias que requieran menos cargas cognitivas.
  • Mecanismos. Existen mecanismos de compensación como la experiencia, la mejor utilización del contexto y el desarrollo del conocimiento procedimental.
  • Habilidad verbal. La habilidad verbal constituye un marcador precoz de la habilidad para los roles sociales, si se deteriora casi siempre denota el inicio del declinar de la función.
  • Patológico. Cuando predomina la pasividad o aparecen respuestas no verbales ya estamos ante un envejecimiento patológico en toda regla.
  • Velocidad perceptiva. Con la edad, además de coexistir con problemas de concentración, se disminuye progresivamente la velocidad perceptiva y del proceso de información no realizándose gran parte de las tareas intermedias.
  • Círculo vicioso. Con frecuencia estamos ante un verdadero círculo vicioso en que la salud se deteriora con el envejecimiento y el propio envejecimiento influye sobre el deterioro de la salud.

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EN LA CIMA DE UN VERSO

Por Antonio Aradillas

Tal y como advertía Santa Teresa de Ávila, los tiempos -los suyos y los nuestros-, son “recios”. Demasiadamente “recios”, es decir, “duros y difíciles de soportar”.  Y sus referencias y las nuestras no son ni fundamental ni exclusivamente socio-políticas. Son, sobre todo, religiosas y tal vez como fruto y consecuencia del analfabetismo  que en diagnóstico terrible acaba de formular el papa Francisco. 

Este,- el papa- con su propio aval y ajenas experiencias reflejadas en los  informativos catecumenales y aún paganos, no se cansa de recordarnos que vivimos en tiempos de desoladora miseria espiritual. Aun cuando, bien es verdad, que pese a todo, de vez en cuando el sol de la alegría se haga ver entre la negrura de los cúmulos de nubes  que mayoritariamente, y por la influencia cerúlea que poseen, hagan descender sobre las tierras sedientas aguas mansas y feraces. 

Los tiempos son inexcusablemente recios en todo orden de cosas y casi para todos, con excepción, por supuesto, para los privilegiados de siempre, entre los que se encuentran no pocos pertenecientes al “Alto y Bajo Clero”, expresándonos en lenguaje evangélico, es decir, eminentemente popular y comprensible.

Y tales tiempos, en tales circunstancias, son más difíciles de soportar, además y sobre todo, porque los nuestros y de ahora, son “tiempos de encuentro y de amistad social” en palabras pontificias con ecos “franciscanos”. Ni se nos educó, ni se nos educa para vivir conviviendo con los demás, ni tampoco para afrontar el ritmo exigido por el frenesí de los tiempos nuevos de provocaciones, aceleramientos alienantes y con absoluta carencia de palabras  inteligentes, inteligibles y amables.

La precipitación, la imposibilidad de captar y digerir las ideas y los procedimientos para su selección y puesta en razón y en práctica, las prisas inherentes  a la sociedad de consumo, poseer- que no ser- más, y siempre mejor que los otros, el culto soberano a las apariencias  -“ser algo que aparenta ser, pero que no es”-  y otras razones al dictado de los egoísmos más feroces, embrollan y entenebrecen los caminos que necesariamente contribuyen a que los tiempos  -marco de la vida y de la convivencia-  resulten ser merecedores de aversión, asco y desprecio.

Y precisamente este contexto y esta perspectiva ofrece óptimas características bibliográficas para citar la aparición del nuevo libro cuyo autor, con sus respectivas viñetas, es José Luís Martín, editado  por “Liber Factor”,  del Grupo Visión Net”,  con el preciado título de “La eternidad en la cima de un verso”, con sus 312 páginas. Hacer coincidir “eternidad”, “cima” y ” verso” es, no solo un arte y una gracia de Dios, sino la más aproximada solución a los graves problemas que definen el “hábitat” y la situación que lamentamos.

Y es que la “eternidad” es método, clave, meta y sistema para poder seguir viviendo y conviviendo con conciencia de hacerlo en convivencia (común unión) con el resto de la comunidad que nos pertenece y a la que nos pertenecemos, con alegría y esperanza. “En la cima”. Sí, “en la cima”. Pero no para ser vistos, glorificados, dignificados y aplaudidos, sino para ver mejor y más objetivamente con responsabilidad y atención a cuantas necesidades definan al prójimo, cercano o lejano….

Y además “de un verso”. Los versos -libres, de arte mayor o menor, blanco o alejandrino, sujeto o no a rima, o a medida, todos ellos, por versos, tienen vocación de eternidad. No son flores de un día o de un atardecer. Son poesía, o “manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra que produce una profunda sensación  de belleza o de armonía”.…

El mundo de siempre y más el de hoy, está necesitado de perentoria y, definitivamente, de ”versos”, al igual que de ”eternidad”, pero desde perspectivas de “cima”, o “parte más alta y elevada de un territorio“ que, entre los humanos y cristianos, no es otra cosa que la de la humildad-humanidad. 

¡Bienvenido a la Feria del Libro, este nuevo título del amigo y colega José Luis Martín!

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TE SOBRAN RAZONES PARA SER FELIZ

Portada del libro escrito por Antonio Aradillas

Por Antonio Aradillas

Los tiempos en los que nos encontramos son realmente malos. Apodarlos de “apocalípticos” puede no ser exageración para muchos. Si cada día, y en todos los Estados se ofrecieran, además del número, los nombres, apellidos y algunas circunstancias de los fallecidos a causa de los coronavirus en su pluralidad de versiones, no tendrían cabida en los noticiarios dedicados a tarea tan macabra pero, a su vez, tan profundamente humana.

Los tiempos -nuestros tiempos- no son nada más y nada menos, que “los de las mascarillas”. No hay otro concepto tan ajustado como el de este objeto para su definición personal, familiar, social, profesional y además y sobre todo, de carácter y dimensión supra-nacionales. El dato de que sea la mascarilla, objeto indispensable para vivir, por ley y por la constatación de las graves consecuencias que conlleva su ausencia, califica a toda la sociedad y a sus miembros, por mucho que una y otros se hayan sentido semi-dioses en el reciente pasado.

Ante tal perspectiva, y pese a todo, aún es posible la esperanza. Pero una esperanza seria y en conformidad con el plan de Dios sobre el mundo y su pervivencia, en condiciones de habitabilidad y convivencia, con el suficiente capital de felicidad requerido para esta misión, administrado como corresponde, con responsabilidad, tino, acierto y discernimiento. 

El mundo y quienes lo configuran, lo rigen y son regidos en él, en sus aspectos esenciales, precisan de felicidad o “estado de ánimo de quien se encuentra contento y satisfecho”. Es decir, sin tener que abonarse de por vida a hacer uso de la mascarilla. A convencimiento tan generalizado es a lo que responde la redacción de este libro, con el título que lo preside, TE SOBRAN RAZONES PARA SER FELIZ (ACCI)- y de cada uno de sus términos se hacen las glosas siguientes: 

“Te” equivale al “tú por tú” del diálogo, de la presencia y de la cercanía. Sin esta condición personal, cálida y propicia, de la construcción y mantenimiento de la felicidad, la lectura de estas sugerencias a favor sería impracticable y, por tanto, innecesaria. Relacionarse de “tú a tú” con los demás, con inclusión de los posibles lectores, es medida ciertamente profiláctica e higiénica. 

El término “sobran” – “tener más de lo que se necesita”- enmarca la cantidad y calidad precisas para, en este caso, afrontar la vida propia y la de los demás, con las garantías y seguridad requeridas. Y es que, en frecuentes- frecuentísimas- ocasiones, y aun sistemáticamente, el ser humano es, y se comporta, sin comedimiento alguno e imprudentemente. Hasta la saciedad y la hartura. La insatisfacción no tiene medida. Es pozo profundo, cuya hondura no la sacian los más costosos y caudalosos deseos, a costa de despojar al resto del personal de cuanto le sea necesario para mantenerse él y los suyos. 

Aplicado a “razones” el verbo “sobrar” en la conjugación de sus tiempos, carece de límites. La “razón” o capacidad de pensar o discurrir, y que permite elaborar juicios, ideas y conceptos, ni sobran ni sobrarán jamás. Entre otros motivos, porque precisamente tal capacidad y ejercicio es “santo y seña” de los seres humanos, es decir “racionales”, por su propia condición y naturaleza. “Razonando”, pero no “dándose el gustazo de hacer su voluntad”, “caiga quien caiga” y sin respeto a leyes humanas o divinas, la felicidad-felicidad no será nunca “estación terminal” o destino. De multitud de personas se refiere y apuesta que son felices-felices, y en proporciones igualmente ficticias se aplica también tal término a cosas y a circunstancias de que son otros tantos manantiales de felicidad, además inagotables y a borbotones.

La felicidad es uno de los conceptos convivenciales que reclaman mayor cantidad y calidad de reflexión, análisis y cordura. Felices-felices de verdad no hay muchos. Su listado es bastante parco. La hipocresía coloca en este colectivo su bandera a perpetuidad, y apenas si es feliz el viento cuando juega y se entretiene entre los pliegues con sus garabatos y alguna que otra leve caricia.

Y como me consta que a los lectores les sobran, y les sobrarán, razones para ser felices, decidí recopilar un puñado de reflexiones, a la espera de que sean ellos -los lectores- quienes las completen, desde sus experiencias y perspectivas propias, en actitud de fecundo diálogo del “tú por tú”, siempre en beneficio de todos.

De la simple ojeada del índice del libro , se deduce, por ejemplo, que ”la felicidad está en el ser”, que “no hay felicidad, sino personas felices”, “ que “tu felicidad es mía y tuya la mía”, que “la felicidad es plural y que en singular no existe”, que “con la felicidad-propia o ajena- no se puede jugar”, que “más que en el “yo”, la felicidad está en el “nosotros”, que “está y se cultiva tanto o más en el campo y en el contacto con la naturaleza, que en la ciudad -¿civilización?-“, que “hay personas que, por diversidad de razones serán siempre -casi siempre, felices y otras que, ni lo serán, ni moverán un solo dedo de la mano porque lo sean los demás, padres, madres, hermanos, esposos/as, hijos, “siervos” o súbditos…

Hasta los mismos elementos “felicidad” y “pandemia” es posible que olviden sus querellas a vida y a muerte que mantengan entre sí, e intenten firmar pactos de entendimiento y de comprensión después de la lectura de algunos de los capítulos de mi TE SOBRAN RAZONES PARA SER FELIZ. Ya me lo dirás.

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LA RUTA DE LOS 18 HÉROES QUE DIERON LA PRIMERA VUELTA AL MUNDO

Portada del libro en homenaje a los 18 supervivientes

El libro ‘La ruta de los 18 héroes que dieron la primera vuelta al mundo’, escrito por Carlos Pecker Pérez de Lama, es un libro único e irrepetible que cuenta cómo dos compañeros del colegio Chamberí de Madrid, donde se conocieron a los 4 años, deciden vivir la aventura de su vida. Son Carlos Pecker Pérez de Lama, periodista, escritor y realizador de televisión; y José Bosmediano `Bosquimano´, informático y libre pensador.


En el V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo se les ha ocurrido colgarse una mochila a la espalda y recorrer los lugares natales de aquellos 18 marineros que sobrevivieron a la primera circunnavegación de la tierra, capitaneados al inicio por Fernando de Magallanes, y después de su muerte por Juan Sebastián Elcano. Pero este viaje, repleto de emoción y de experiencias de todo tipo, no lo hacen en barco, ni en avión, ni en coche, lo realizan a pie, con unas sandalias Panama Jack y una descomunal dosis de esperanza.   

Pecker y Bosmediano durante su aventura de 2.000 km


La caminata infinita, de más de 2.000km, comienza en Getaria, Guipúzcoa, patria de Elcano, para seguir por el Camino del Norte a Santiago y atravesar el País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia. De ahí bajan por la costa portuguesa hasta Sabrosa, donde nació Magallanes, y de ahí van al sur por la Ruta de la Plata hasta Huelva, para terminar en Sevilla, lugar desde donde partieron las 5 naos de la Armada de la Especiería para conseguir ese reto inolvidable, aunque solo regresó una, la Victoria, y de 250 hombres tan solo sobrevivieron 18 en aquella epopeya marítima.

Recorrido en conmemoración de una gesta histórica


Quieren conmemorar una gesta histórica con un esfuerzo físico titánico. Son 72 días consecutivos sin dejar de andar, a una media de 30 km diarios bajo la lluvia, el sol abrasador y tempestades impredecibles. El libro, repleto de fotografías y códigos QR con vídeos, es una mezcla maravillosa de historia, aventura y amistad, una muestra de superación y fe, de poder conseguir los sueños si se siguen con esperanza y pasión. En definitiva, es un homenaje de dos enamorados de la aventura a aquellos 18 héroes que cambiaron la historia universal para el resto de los tiempos. 

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