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JOSÉ ANTONIO ESCUDERO: “LOS NACIONALISTAS HAN TRAICIONADO EL PACTO DE LA TRANSICIÓN”

Foto de Sergio González Valero

Entrevista a José Antonio Escudero, publicada el 7 de julio en ‘El Mundo’:

Senador en la legislatura constituyente por UCD y ex presidente del Consejo de RTVE, colaboró estrechamente con Adolfo Suárez en la fundación del CDS, partido al que representó en la Eurocámara durante 12 años. Historiador prolífico, completó su formación en Francia, Inglaterra, Alemania y EEUU, ha recibido en tres ocasiones el Premio Nacional de Historia y actualmente es catedrático emérito de la UNED.

Uno de los méritos que aparece en la biografía intelectual de José Antonio Escudero es la organización en 1967 de un curso de verano en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Podría parecer una anécdota académica, pero aquel encuentro estival ha sido calificado por la propia Academia de la Historia como el “acta de nacimiento de la nueva historiografía de la Inquisición”. Años después, participó, junto a Francisco Tomás y Valiente, en la fundación del Instituto de Historia de la Inquisición, hoy rebautizado como Instituto de Historia de la Intolerancia, adscrito a la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. La aparición en 2005 de sus Estudios sobre la Inquisición es sólo un ejemplo de una de la líneas de investigación de un historiador que recibió dos veces el Premio Nacional de Historia por sendos estudios sobre las instituciones centrales del Gobierno y la organización del Estado. En 1969, por Los secretarios de Estado y del Despacho y diez años después, por Los orígenes del Consejo de Ministros en España. El 2009, la obra colectiva por él dirigida, El Rey. Historia de la Monarquía, le supuso su tercer reconocimiento. En ella, Escudero afirma que “desde los visigodos hasta hoy han pasado 1.600 años y, excepto 40 o 45, todo ha sido monarquía”.

¿Es la monarquía aún un sistema válido?
Una monarquía parlamentaria es una excelente forma de gobierno, igual que lo es una república. Eso depende de las circunstancias de cada país. Es cierto que en España no todo ha sido bueno, ha habido reyes óptimos y reyes pésimos, pero han existido dinastías reinantes desde el siglo V. En el terreno de los hechos, el mundo en general ha evolucionado hacia las repúblicas, pero los Estados que se mantienen como monarquías en Europa son prestigiosos, absolutamente democráticos y de alto nivel de vida. Además, como la política contemporánea es muy móvil y cambiante, no está mal que haya algo que no se mueva, como el eje de una rueda, que da solidez y continuidad.
¿Peligra la monarquía por el desafío catalán?
No, la valoración de la actuación y de la figura del Rey es muy positiva a pesar de que los independentistas quieran instaurar una república. Lo que resultaría grotesco es que pretendieran instaurar una monarquía. Yo que ellos, puestos a hacer extravagancias, hubiera intentado crear un principado, que es lo que fue Cataluña históricamente en la Corona de Aragón. Durante el reinado de Felipe IV, con el conde-duque de Olivares de valido, Cataluña se separó de España y se puso bajo la protección del rey de Francia Luis XIII, que fue conde de Barcelona. Esa fue una pésima experiencia en la que Cataluña perdió el condado del Rosellón y la mitad de la Cerdaña. Un saldo negativo. Pero de eso no hablan los independentistas.
Usted formó parte de la Comisión Constitucional del Senado en la primera legislatura, ¿cree que el problema territorial tiene su origen en la Constitución?
Es evidente que no. Constitucionalmente el problema se plantea en la Constitución de 1931, que ensaya un tipo distinto de Estado autonómico, que acaba en una Guerra Civil. Cuando se redactó la Constitución se creía que el equilibrio entre regiones y nacionalidades iba a funcionar razonablemente bien. Y si no ha funcionado es porque los partidos nacionalistas han traicionado el pacto de la Transición, del cual ellos fueron protagonistas. Cuando hablan del agravio que supone el artículo 155, se olvidan de que ese artículo lo votaron ellos también, porque está en la Constitución, no es un meteorito que ha caído de pronto.
¿Se ha aplicado bien el artículo 155?
Yo creo que se ha aplicado tarde y de manera poco rotunda. A veces en política hay que definir las posiciones con claridad porque si no se da pie a nuevas reclamaciones. Lo que ha ocurrido en Cataluña es que unos señores han querido subvertir el orden constitucional al margen de lo que prevé la Carta Magna. La Constitución solo se puede cambiar siempre y cuando se modifique siguiendo el procedimiento que la propia Constitución establece para hacerlo.

¿Hay que modificarla ya?

Yo sería partidario de acotar primero qué es lo que se quiere cambiar, porque los políticos hablan de reformar la Constitución pero sin precisar exactamente qué soluciones serían las mejores. Se necesita un acuerdo previo antes de abrir ese melón.

¿Habría que ir hacia una federalización de España o hacia una mayor centralización?

En la Transición se hicieron bien muchas cosas y se hicieron, o hicimos, mal otras: una fue la transferencia de la Educación, que ha sido letal, porque ha sido utilizada por los partidos nacionalistas para manipular la Historia. En segundo lugar, habría que haber determinado el límite de las transferencias. Un Estado autonómico que se crea ex novo no puede tener permanentemente abierta esa cuestión, porque los nacionalistas solo se preocupan de su territorio, y siempre la dialéctica es la misma: conseguir más sin tener en cuenta los intereses de la nación en general y la igualdad de derechos entre todos los españoles. Y un tercer problema, posterior, es la ley electoral, que ha primado a este tipo de partidos y que ha contribuido a que se hayan convertido en necesarios en la dinámica electoral para las mayorías parlamentarias. Existe también la mentalidad de que todo lo que sea descentralizar es bueno y todo lo que sea centralizar es malo, y eso habría que demostrarlo. Yo creo que el Estado debería recuperar la Educación. Si no lo hace, el problema del separatismo es insoluble, porque una educación sesgada en la que se enseñan cosas que no son verdad contribuye al caldo de cultivo separatista.

La Educación y los medios…

Los medios de comunicación, y también los intelectuales y profesores, somos un poco culpables de haber contemplado el fenómeno nacionalista con cierta complacencia. No solo en España. El mejor recuerdo que tengo del Parlamento Europeo fue la visita de François Mitterrand, que pronunció un discurso sobre los peligros para la UE. Después del comunismo y los fascismos, señaló como tercer gran peligro a los nacionalismos. Yo soy amigo del diálogo y creo que hay que ser muy dúctil en las formas, ceder en todo lo que se pueda ceder, pero hay que ser muy firme en los principios, sobre todo cuando afectan a la esencia de la democracia. Europa tiene que aplicar mecanismos de autodefensa contra los nacionalismos, porque si no puede estar en peligro la propia UE.

¿Qué le parece el acercamiento a cárceles catalanas de los presos que han dado el golpe de Estado?

Bien, siempre y cuando eso no sea un paso más en un camino de concesiones. Es lógico, desde un punto de vista del Derecho penitenciario, pero nada más. El Gobierno ha dicho que va a dialogar y me parece bien, pero no se puede discutir si unos ciudadanos tienen que tener más derechos que otros o tienen que pagar menos que otros, porque la igualdad forma parte de la base de la democracia. Un partido político que no respete eso, en buena lógica, no debería ser legalizado.

¿Es un éxito de la democracia que los que estaban en ETA estén ahora en las instituciones, o es una derrota, como lo creen las víctimas?

Si los etarras han sido juzgados y han cumplido sus penas, pueden recuperar sus derechos. Otra cosa es lo que hagan y defiendan después.

Usted que fue presidente del Consejo de RTVE, ¿qué le parece el pacto entre PSOE y Podemos?

Cuando yo presidí el Consejo de RTVE había también muchas tensiones, pero el espectáculo de ahora es muy poco edificante. El problema es que todos los partidos, sobre todo los grandes, han levantado la bandera de la independencia del ente público. Cuando están en la oposición, como crítica al poder y a la manipulación del Gobierno, defienden a los llamados profesionales, que se entiende que son los afectos al propio partido. Habría que ir a un sistema como el británico, con personalidades independientes, al margen de la dinámica de los partidos políticos.

¿Pero debe existir una televisión pública?

Sí, y además, pagada con los impuestos de todos, para que pudiese ser ejemplar, tanto en lo referente a la información como a la enseñanza y a los temas culturales. Una televisión que no tendría que ser muy grande, sino mucho más reducida y más selecta, en el sentido noble de la palabra.

¿Tiene España un complejo con su Historia?

A veces se dice como un tópico, pero es evidente que los españoles somos autocríticos con lo nuestro. Un inglés, en principio, cree que una cosa, por el hecho de ser inglesa, es mejor que cualquier otra. Aquí existe lo que en Derecho llamamos una presunción en sentido contrario, hemos sido muy críticos, y la prueba está en que los tres personajes que inician la Leyenda Negra son españoles.

¿Quiénes?

La Leyenda Negra, que es la versión en clave negativa de la Historia de España, tiene tres patas: la Inquisición, Felipe II y los excesos, presuntos o reales, de la colonización en América. La Leyenda Negra sobre la Inquisición la comenzó Juan Antonio Llorente, un secretario del Tribunal que cuando se suprimió éste a comienzos del XIX se llevó los documentos y escribió una historia crítica de la Inquisición muy exagerada. A partir de ahí vino todo. La Leyenda Negra contra Felipe II nace de las Relaciones, escritas por su secretario Antonio Pérez, una historia sesgada y unilateral de los excesos del rey, la relación con su hijo Carlos… A mí no es un personaje que me caiga simpático, pero una buena parte de los excesos que se le atribuyen no son ciertos. Y los abusos de la colonización arrancan de otro español, del Padre Las Casas, que curiosamente fue un señor protegido por la propia Corona. Los españoles hemos creado nuestra propia Leyenda Negra y tendríamos que tratar de deshacerla o matizarla. Lo que ocurre es que en el momento en el que se matiza algo parece que se está defendiendo. La Inquisición fue una calamidad. Pero sucedieron muchas calamidades en Europa durante el Antiguo Régimen. Los españoles hemos vendido mal nuestro producto. Por ejemplo, el British Museum está lleno de antigüedades asirias y tienen los frisos del Partenón, pero en México hay un museo arqueológico deslumbrante que está allí porque nadie se llevó nada. En Madrid, después de tres o cuatro siglos de presencia de España en América, no hay un museo comparable al Museo del Oro de Bogotá. Y ésta es una buena prueba de que España no fue un país depredador, si lo hubiera sido esas cosas estarían aquí.

¿Le parece bien la Ley de Memoria Histórica y la obsesión del Gobierno por desenterrar a Franco?

A mí me parece bien la Ley de la Memoria Histórica, pero hay que tener en cuenta dos cosas: en primer lugar, que la memoria es una cosa individual, de cada persona. Y por otra parte, que ha de ser para todos, porque si se trata de defender a unos sí y a otros no, me parecería más bien una ley de unilateralidad histórica. En cuanto al Valle de los Caídos, creo que tendría que haberse resuelto hace tiempo y que es necesario el traslado de los restos de Franco y de Primo de Rivera, siempre de acuerdo con las familias.

Usted que estuvo tan cerca de Adolfo Suárez, ¿cree que se sabe ya todo del 23-F?

Yo no tenía entonces tanta información, ni la he tenido luego, para juzgarlo. Nunca se sabe todo sobre una cuestión, siempre cabe saber más cosas, pero sustancialmente la explicación que hay a mí me parece satisfactoria. Yo estuve en UCD, pero mantuve una especial relación con Adolfo Suárez cuando participé durante el verano del 82 en la fundación del CDS. Y así como yo creo que el final de UCD fue algo normal, porque más que un partido político era un conglomerado heterogéneo que se constituyó para hacer la Transición y se disolvió cuando había cumplido su función social, creo que fue una catástrofe la desaparición del CDS, un partido que podría haber cumplido el papel de bisagra, para constituir mayorías parlamentarias sin haber tenido que recurrir a los nacionalistas, que es lo que nos ha perdido. Lamentablemente la operación del CDS terminó mal. Era un partido de centro izquierda formado sobre todo por cuadros, por intelectuales de muy distinto origen, personas destacadas, como Raúl Morodo, Ramón Tamames o Rafael Calvo Ortega, por citar sólo unos pocos.

¿Y ese papel lo puede cumplir Ciudadanos?

Sí, por supuesto. Y sería una bendición que lo jugara. A España eso le vendría muy bien. Como ocurrió en Alemania con el partido liberal, que hacía de equilibrio y balance. En España sería necesario un partido que haga el papel de moderador, porque éste es un país a veces muy extremado. La sopa de partidos aquí no funciona, como en Italia, donde son muy relativistas para la política, pero ésta es una nación, en términos taurinos, más bronca, y hay que andarse con cuidado porque las cosas no van en broma.

A Rivera se le ha comparado con Suárez, ¿piensa que tiene el talante suficiente?

Sí, yo tengo la mejor impresión de él.

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