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Tag Archive | "Iglesia católica"

RADIOGRAFÍA DE LA IGLESIA CATÓLICA EN ESPAÑA

España cuenta con 4.785 comunidades religiosas, 22.997 parroquias, 412.173 fieles asociados, 70 diócesis, 783 monasterios y 86 asociaciones laicales, según un documento de la Conferencia Episcopal Española de junio de este año. Además, hay 17.337 sacerdotes, 29.170 religiosas, 1.203 seminaristas, 102.859 catequistas, 436 diáconos permanentes y 9.518 religiosos.

La primer misión de la Iglesia es el anuncio de Jesucristo salvador. Este anuncio lo realizan laicos, sacerdotes y consagrados a través dela catequesis y los grupos de formación cristiana, la predicación y la vida entregada que da testimonio de una esperanza mayor.

En cuanto a la actividad religiosa (sacramentos y labor pastoral), se celebran 193.394 bautizos al año, 41.975 matrimonios, 222.345 primeras comuniones, 25.663 unciones de enfermos, 129.171 confirmaciones y 135 ordenaciones sacerdotales.

Aunque la celebración tiene lugar sobre todo en las parroquias, la presencia secular de la Iglesia en España ha dejado muchísimos lugares para la celebración: ermitas, santuarios, basílicas, monasterios… En torno a ellos, hay un gran número de traiciones en forma de romerías, peregrinaciones y expresiones múltiples de la piedad popular.

Según la Conferencia Episcopal Española, en España hay 616 santuarios, 4.244 cofradías, con 1.045.346 cofrades, 92 fiestas religiosas de interés turístico nacional y 42 fiestas religiosas de interés turístico internacionales. Además, peregrinan a Santiago de Compostela 327.378 personas.

El acompañamiento de la Iglesia

Por otra parte, la Iglesia realiza una labor de acompañamiento. Así, en España hay 11.377 parroquias en ámbitos rurales y 756 parroquias e instituciones colaboradoras en la patronal penitenciaria. Un total de 18.861 personas realizan labores voluntarias y de agentes de pastoral de la salud y 2.755 voluntarios de pastoral penitenciaria.

Así, 66.882 personas están acompañadas en hospitales cada mes y los sacerdotes, consagrados, voluntarios y seglares dedican 45,2 millones de horas a la actividad pastoral.

Además, la Iglesia realiza una labora de enseñanza. En España hay 2.586 centros de ideario católico, con 1.521.196 alumnos, a los que enseñan 106.005 profesores maestros. En cuanto a la enseñanza superior, hay 15 universidades católicas con 91.980 alumnos. Todo ello supone un ahorro económico al Estado de 3.500 millones de euros, según la Conferencia Episcopal.

Como recuerda el texto de la Conferencia Episcopal, la Iglesia llegó a la Península Ibérica hace casi 21 siglos. Según la tradición, los apóstoles Santiago y Pablo anunciaron el Evangelio en esta tierra. Y a ellos se unieron sitie varones apostólicos que evangelizaron el sur de la Península.

Otra labor que realiza la Iglesia en España es la del servicio a los demás. En concreto, hay 140.000 personas ayudadas en centros para promover el trabajo, 130.000 inmigrantes atendidos, 23.000 mujeres atendidas en centros para víctimas de violencia y promoción de la mujer, 50.000 drogodependientes en centros de rehabilitación, 64.000 menores en centros de tutela de la infancia, 2,1 millones de personas en centros para mitigar la pobreza y 9.119 centros asistenciales sociales de la Iglesia.

Cáritas, la organización vinculada a la Iglesia que se vuelca en la acogida y el acompañamiento a las personas vulnerables y excluidas, cuenta con 70 Cáritas diocesanas, 84.551 voluntarios y 2.687.257 personas atendidas en sus proyectos.

Por su parte, Manos Unidas, otra organización no gubernamental de la Iglesia Católica, cuenta con 907 proyectos en 54 países, en los que trabajan 5.345 voluntarios y de los que se benefician 1.422.011 personas.

Misioneros españoles por el mundo

En cuanto a los misioneros españoles por el mundo, hay 10.939. De ellos, más de la mitad son mujeres (5.976, de ellas 5.467 religiosas) y el resto hombres (4.963, de ellos 3.477 religiosos). También hay 987 sacerdotes diocesanos, 905 misioneros laicos y 103 obispos en países de misión.

La distribución de los misioneros españoles por continentes es la siguiente: 3.881 en países de Europa; 945 en África, 511 en Asia y 27 en Oceanía.

“Toda esta actividad de la Iglesia se realiza con las aportaciones de millones de personas que comparten la misma fe o que sencillamente confían en las actividades y los proyectos que ella realiza”, explica la Conferencia Episcopal en su documento.

La aportación ciudadana es mediante colectas, suscripciones y donativos a las parroquias y otras instituciones eclesiales. Otra parte se recibe directamente de los contribuyentes a través de la asignación tributaria.

Por ejemplo, en 2018, más de 8,5 millones de personas marcaron la X en su declaración d ella renta a favor de la Iglesia católica y de su actividad, lo que supuso 285,11 millones de euros.

Este dinero, que recibe la Conferencia Episcopal, se distribuye en un 80% a las diócesis para su sostenimiento. El resto se emplea en pagar la seguridad social del clero y los obispos y en proyectos pastorales y educativos del ámbito nacional.

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UNA PÁRROCA PARA MI PUEBLO

Anne Soupe, teóloga y “candidata” a sustituir al cardenal de Lyon.

Por Antonio Aradillas

Gracias sean dadas a Dios y a la intercesión  de dos “santas” mujeres, la Iglesia se hizo recientemente “buena noticia”, es decir “evangelio”,  ante el mundo, nada menos que en los ámbitos propios y específicos de los “Derechos Humanos” y su reivindicación “para la mitad de la humanidad, más uno”,  constituida por el sexo femenino.

Los hechos y sus protagonistas fueron y son así de simples y de sencillos:

Una religiosa, de nombre Mercedes, para mayor identificación con 96 años cumplidos, le sugirió públicamente al papa Francisco que termine de una santa vez, en los actos litúrgico, con las mitras y su ritual episcopal correspondiente, por ser ellas otros tantos e inequívocos signos de poderío señorial impropios de una institución  constituida por Jesús al servicio de los pobres, como es la Iglesia. Al igual que tantos y tantas miembros de la Iglesia, Mercedes jamás llegó a imaginarse a Jesús tocado con sombreros tan raros  —“de quita y pon”–,  y cuya puesta y deposición turban y conturban a los asistentes a los actos litúrgicos, robándoles piedad y discernimiento religioso.

La mujer protagonista del otro episodio es francesa, teóloga de oficio y de vocación, se llama Anne, quien también en público “ha presentado su candidatura” a substituir al frente de la diócesis de Lyon, al cardenal Fhilippe Barbarín, sucesor a la vez de unos cuantos –cuatro– obispos, de cuyas “vidas y milagros” administrativos y de los otros –no precisamente pastorales– es preferible no hablar por razones de decencia…. La teóloga, como mujer y como seglar, acaba de provocar un escándalo de primera magnitud  en los ámbitos eclesiásticos, de mayores proporciones, si cabe,  que si hubiera negado el dogma de la Santísima Trinidad, por citar un ejemplo.

Y es que en la Iglesia, todavía y pese a las leves y discretas insinuaciones aún, pontificias, priman y destacan los hombres. Ellos son y están sobre todo, con relevante mención para las mujeres. La Iglesia es cosa de hombre. Como todo o casi todo en la vida, y más en la “religiosa”. Con inclusión de que ella –la mujer– fue instigadora del primer pecado que se cometiera en el Paraíso Terrenal,  heredado además con sus consecuencias nefastas por los habitantes del globo terráqueo, todo lo correspondiente al sexo femenino, con alguna que otra excepción “virginal”, dificulta o imposibilita el trato con Dios,  tal y como consta en los Códigos de Derecho Canónico,  con interpretaciones viriles  sin consistencia, sin sabiduría, sin Sagrada Escritura y sin Teología…

¡Otro escándalo para la Iglesia, según los comentarios de muchos, casi todos ellos, miembros de la jerarquía eclesiástica a la que le sobran esportones  y contenedores  de tan variados signos, más que dogmáticos,  ético-morales,  que son los que en mayor proporción  les afectan a los componentes del pueblo de Dios…¡ 

Del “escándalo”  que se dice producido por la teóloga, no es ella su progenitora.. Los “padres” de tan relevante escándalo,  y de otros consecuentes,  son hombres. Hombres-varones, de por sí machistas, que masculinizaron la institución eclesiástica hasta  despojarla de características y propiedades inherentes al ejercicio de la maternidad, convertidos ellos –los hombres-varones-, en sus artífices, continuadores “por la voluntad explícita de Dios”,  hasta con irrogación del atributo  de “infalibles”, cuestionado hoy  a la luz de estudios catequísticos de primer grado.

El escándalo –escándalo — “hecho o dicho contrario a la moral social, y que produce  indignación y habladurías maliciosas”-, ni es ni está en las declaraciones de Mercedes y de Anne. Está en la necesidad perentoria y urgente  de tener que hacer tales denuncias, cuyas consecuencias atentan contra  la dignidad de las personas y contra  la voluntad de Dios,  que creó  al hombre y a la mujer, en igualdad de derechos y de deberes. Negar, poner en duda, cuestionar o no favorecer  este plan creador equivaldría  a ofender al mismo  Dios   y a su obra.

A la Iglesia siempre y más hoy, –por su condición “franciscana” y “en salida”–, le hacen falta obispas, arzobispas, cardenalas y párrocas, además de sobrarles mitras y otros aparejos. Nos quedamos sin Iglesia, entre otras razones, por la infravaloración  que la mujer por mujer  ha padecido, y sigue padeciendo,  en el ordenamiento eclesiástico, reducido en gran parte a la burocracia, al “¡ordeno y mando¡” y al omnímodo ejercicio del clericalismo burdo y absurdo.  Para terminar con la Iglesia le sobran dentro de ella, fuerzas de signo y actuación prevalentemente machistas…

El hecho e interpretación “dogmática” de que, desde la Santísima Trinidad  hasta sus penúltimos representantes jerárquicos, han de ser, y serán, pertenecientes al género masculino, más que escandaloso, resulta incongruente, sin sentido , anti- natural y, por tanto, anti- religioso.

¡Por amor de Dios, una párroca para mi pueblo y para tantos otros más, cuyos responsables pastorales están   ahítos de cánones,  de misterios, de anatemas y de símbolos extra y para- litúrgicos, escasos de convivencia y de integración –encarnación-  en la comunidad que dicen ”pastorear”!

 Diócesis y parroquias demandan ya, e inaplazablemente, mujeres…

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UNAMUNO, “EL LUTERO ESPAÑOL”

Por Antonio Aradillas

En mis zagalones años universitarios salmantinos, frecuenté la biblioteca de su Universidad, con la fervorosa intención de localizar algunos de los libros procedentes de la que había sido propiedad privada de su antiguo Rector, don Miguel Unamuno. Fijé mi atención de modo especial en los subrayados personales de los Evangelios y otros libros del Nuevo Testamento, llegando a conclusiones definitivas en relación con la fe y su vivencia en la Iglesia oficial y extraoficial, en España.

De otros libros y documentos firmados por él, percibí su docta crítica y preocupación religiosa  por la necesidad de serias reformas a las que jerarquía y laicos habrían de someterse penitencialmente en los lares patrios, con el fin de que su parecido con el legado de los santos evangelios sobrepasara los límites de la “pura coincidencia” gestual  y descomprometida.  Calificado de “Reformador” y de “El Lutero español”, pudo intercambiar su nombre de Miguel por el de Martín, con implícitas referencias  al protagonista de las “95 tesis sobre las indulgencias” clavadas en las puertas  de la iglesia del castillo de Wittenberg el día 31 de octubre del año 1517, y del posterior  Decreto  de la Dieta de Worms, firmado en mayo  del 1521.

En el marco de las celebraciones conmemorativas de tan importante acontecimiento  universal, con incidencias transcendentales en las esferas religiosas, políticas y civiles,  extracto algunos párrafos de los escritos por don Miguel Unamuno en relación con el tema,  con conciencia religiosa de que él mismo debe ser “El Lutero español”, tal y como no pocos pensadores de la época lo calificaron.

  • “Desde hace algún tiempo… se va afirmando en mí una  profundísima  persuasión de que soy  un instrumento en manos de Dios  para contribuir a la renovación espiritual de España. Toda mi vida, mis triunfos, la popularidad que voy ganando, mi elevación a este Rectorado  (octubre de 1900), todo ello me parece enderezado en ponerme en situación  tal de autoridad  y de prestigio, que haga mi obra más fructuosa”.
  • “Yo  creo que la solución del protestantismo  es la única que puede salvarnos del irreligiosismo y de la indiferencia  y del olvido de la otra vida”.
  • “Recuerdo también la lucha de los aldeanos alemanes, lucha terrible provocada  por el hambre, pero de cuyo sacudimiento  poderoso salió el movimiento  redentor  de la Alemania moderna: la Reforma. También aquí  tal vez de una guerra de aldeanos salga el preludio  de la Reforma española, el dogma de nuestro pueblo”.
  • “Los pueblos latinos  necesitan, a mi sentir, una revolución religiosa, algo que sea para ellos lo que la Reforma  para los germanos y anglosajones.¿Cómo será?. No lo sé.”
  • “En España hay quienes maldicen del Protestantismo, no por lo que tenga de heterodoxo desde el punto de vista de la Iglesia católica  romana, sino por lo que  dicen que tiene de no español, de exótico y de extranjerizante…Yo creo que nuestros místicos españoles  del siglo XVI, pretendieron una verdadera Reforma española, indígena y propia, que fue ahogada en germen por la Inquisición”.
  • “El Padre Cámara, obispo de aquí (Salamanca), me mandó un “ultimátum” con el propósito de condenar mis escritos  de denuncia del catolicismo  político –  eclesiástico, y si me llevan a mi Dieta de Worms, mejor. Tal vez así empecemos a poner España  en camino de que alboree la paz de Westfalia, que bien lo ha de menester”.
  • “Es indudable que la Religión católica, oficial en España,  y la que profesan la mayoría de los españoles, -aunque muchos finjan profesarla  y otros no tengan conciencia de ello-, ha influido y sigue influyendo,  en el modo de ser, de vivir, de pensar y de sentir del pueblo español,  tanto o más –creo que mucho más-  que su lengua, su legislación, su historia  etc.”
  • “Una vez más, y no será la última,  tengo que repetir lo vergonzoso y degradante   que resulta el que un país que se dice cristiano, no haya leído el Evangelio la mayoría de los hombres ,que por cultos  se tienen, y que en cambio se cuelguen al cuello  de los niños, a modo de amuletos, trocitos de Evangelio en “latín”, metidos dentro de unas bolsitas cosidas  y adornadas con lentejuelas, y que se traguen  las parturientas  unas cintillas de papel  conteniendo jaculatorias  y otras formas del más bajo y anticristiano fetichismo”.
  • “Yo no sé qué esperar de pueblos materializados por una larga duración  de fe implícita católica, de creencias rutinarias  y en los que parece gastado el resorte interior…  No sé qué esperar de pueblos  en que siglas de una religión  más social que individual, más de ritos y ceremonias y exterioridad, que no de lucha  íntima, les ha llevado a una  “librepensaduría” de indiferencia  y de resignación …De la superstición  de un Cielo y de un Infierno ridículos e infantiles  la llevado a una  “librepensaduría” de indeferencia grosera”

La Iglesia católica en España  necesita reediciones de personajes como don Miguel Unamuno con sobrenombre, visión y misión reformadora de Martín Lutero. Tienen estremecedora vigencia estas denunciadoras palabras del Rector de la Universidad de Salamanca, escritas el año 1906:”Porque el santo Oficio y la Inquisición  fue instrumento más bien político  que religioso. La  conservación de la pureza de la fe católica  no era sino un pretexto  para conservar la unidad nacional, que se veía comprometida  por la herejía. Hoy todavía lo de “protestante” suena a  nuestro pueblo más bien  que a otra cosa, a algo anticonstitucional, exótico, enemigo de la Patria  y de su tradición”.

La “roucovarelización” episcopal, y católica en general, a la que todavía está, y seguirá estando  durante más tiempo, la Iglesia en España, demanda  actividad y presencia  reformadoras. Su encarnación en miembros del episcopologio y en sacerdotes,  frailes, monjas y monjes,  no es por ahora posible. Unos y otros, por ejemplo, viven y conviven  de eso, es decir, “por ser vos quien sois”. Laicos y laicas  no están aún capacitados en la Iglesia española  para ser y ejercer de “Luteros”, no atisbándose siquiera  algunos rasgos “unamunianos”, con el prestigio, comprensión y cultura que los siguen definiendo…

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