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Tag Archive | "José Luis Martín"

CARAS, CUENTOS Y PÉTALOS DE LUZ

Por Antonio Aradillas

José Luis Martín, periodista de toda la vida y escritor prolífico, acaba de publicar en “Líber Factory”, no uno, sino dos libros, cuyos títulos yo engarzo en la cabecera de esta presentación con la frase “Caras, cuentos y pétalos de luz,” aproximándome, maravillado y con cordialidad, a la verdad del rico y plural contenido escrito y descrito de las páginas de los volúmenes. 

“Caras, cuentos y poesía” es el título completo de uno de ellos, con sus 312 páginas de fantasía, lirismo e ironía “cuentista”, del mejor género y estilo en la materia, del que tan necesitada está la literatura actual, como respuesta cabal a los problemas que padece, y padecerá, en el marco y ámbito en los que nos ha correspondido vivir, a nosotros y a los nuestros, es decir, a todos, dado que unos y otros, con eso de la globalización, todos somos  verdaderamente “uno”. El convencimiento de que  si no se es “uno”, no se llega siquiera a “ser” y a formar parte de la sociedad a la que nos pertenecemos en cualquiera de sus estamentos,  es algo entrañablemente vivido por José Luis, tal y como lo refleja con nitidez, soltura y poesía en toda su larga y estimada  producción literaria…

“Pétalos de luz”, con sus 316 páginas, es un armario de bellas, -tristes o alegres, según”, poesías.  No pocas de sus páginas están enriquecidas además con sugerentes y originales dibujos rubricados con la firma homónima de  “José Luis Martín Sánchez”, religado al autor con indelebles vínculos filiales.  “Porque nada hay como esperar/ sin que las fuerzas decaigan/y el orbe se adapte a ti,/ como juguete que fuera,/ ser en las manos de un niño,/ el relámpago que enciende,/ la imaginación que despierta/ convertida en un delirio”.

Como debe ser un periodista, un escritor y una buena persona, José Luis  Martín, es un poeta. Creo con sinceridad que tal es su profesión, vocación y oficio que, a medida que ha ido creciendo y “jubilándose”, se le nota más y mejor.

¡Enhorabuena también para el equipo profesional editor “Líber Factory”, al que no se le escapó ni una sola errata, con tan atractiva confección y presentación de los textos! 

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SUSPIROS Y CUENTOS

Portada

Por Antonio Aradillas

Al menos un par de veces al año –“o antes si esperas peligro de muerte” tal y como adoctrinaba en su Catecismo el padre Astete, de la Compañía de Jesús -, nuestro buen amigo José Luis Martín aparece con puntualidad y esmero en las páginas itinerantes de esta sección de RD. , ofertándonos  la docta posibilidad de que leamos un nuevo libro nacido de su fecunda imaginación literaria. Esta reconocida capacidad de invención le viene de los gloriosos y difíciles tiempos periodísticos e informativos en los que nos correspondió vivir, así como de su recio compromiso con cuanto es y significa estudio y trabajo.

Y, por si alguien no estuviera todavía al corriente de la “vida y milagros”  de nuestro amigo José Luis, vaya por delante que, aún sin haber sido abuelo, ya cultivaba su faceta de cuenta cuentos -que no de “cuentista”-  en el largo y ancho listado de su bibliografía propia e intransferible. Estrenada y ejercida ya la condición “abuelista”, los títulos de sus libros dedicados a la temática de los cuentos se multiplican de manera ciertamente ejemplarizante.

Y a esta visión de la vida, de manera de ser y de contemplarla, responde la publicación de su último libro, bellamente editado por Liber Factory, con sus 236 páginas, de tan fácil y cómoda lectura.

 Y conste que a su autor no suelen definirlo los “suspiros” o “expresiones de alivio, pena, deseo o dolor”.  Lo definen de verdad y substantivamente los cuentos. José Luis se queja muy pocas veces y se apaña sobradamente con lo que es y con lo que tiene, por lo que su escritura está exornada de temas y expresiones que parten y llevan al pueblo- pueblo, con comprensión, amabilidad y ternura. La fórmula ideal de la vida – la “áurea mediocritas” de los latinos–, es para los privilegiados, entre otros, para nuestro autor.

Además del prólogo y “a modo de epílogo”, el resto de las páginas son portadoras de cuentos de los que vive y hace vivir el pueblo y que él recopila con fruición, veracidad y tenacidad.

En estos tiempos en los que la relación entre nietos y abuelos es tan notoria y tan singular, contribuir a equipar a estos últimos con mochilas de cuentos nuevos, es tarea educadora de relevancia y agradecimiento familiar, social y también religioso. Los cuentos educan. Administrados y aplicados a su tiempo, por los respectivos abuelos/as, nietos y nietas son, y serán más “personas” el día de mañana, en gran parte y proporción, a lo que fueron y les enseñaron a ser las escenas y las palabras transmitidas por el feliz y despejado camino de los cuentos…

Como de alguna manera, todos, o casi todos, seguimos siendo niños “por la gracia de Dios”, pedirle a José Luis que no nos falten cuentos –sus cuentos-  es lo mínimo que se exige por mor –“a causa de”–  la educación recibida, con tan sacrosantos nombres y adjetivos.

Y ahora, una pregunta ”indiscreta” al autor de “Cada suspiro, un cuento”, ¿En qué fuente, además de su docta experiencia abulense, encuentra José Luis, los nombres rarísimos, impertérritos, sugerentes, originales e inverosímiles, de los, y las, protagonistas, a quienes de alguna manera él les confiere vida, movimientos, verbos y adverbios en sus narraciones?

¡Enhorabuena, y a seguir con los cuentos, siempre que estos no sean “chinos”, o “de embustes”, tal y como reza la RAE!

Y es que, en definitiva,  “el hombre es un cuadro pintado por un aficionado”, tal y como podría aseverar, –y asevera– por ejemplo, el “joven científico don Pristiliano Rua de la Reguera”,  de cualquiera de las narraciones de este libro abierto de cuentos…  

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ROMANCES INCIERTOS

 

Por Antonio Aradillas

Que conste que yo llegué puntualmente a la cita. Era una cita poética. Es decir, con un escritor, que además y sobre todo, escribe y describe poesías. El “metro” y el autobús madrileño se comportaron con su habitual  disponibilidad para que sus usuarios lleguen a tiempo a todas las citas, por lo que sus retrasos apenas si fueron mensurables en esta ocasión… Pero aconteció que José Luis Martín, el poeta, había llegado antes que yo y había aprovechado los breves y sintéticos minutos para redactar ya un par de composiciones poéticas, que me enseñó, calentitas y recientes, transcritas en su libreta de manualidades.

José Luis, ex-colega de las ya añejas, pero siempre activas, tareas periodísticas, acaba de publicar un libro –otro, el tercero– de poesías. Lo intitula “Romances Inciertos- Caminos Imborrables”, en la editorial “Líber Factory”, de la que es obligatorio aseverar que cuida sus “productos” literarios con maestría envidiable. Sus 270 páginas son ejemplos de composición  y de fácil y atractiva lectura.

En sus años mozos, José Luis iba para cura. Seminarios diocesanos y noviciados religiosos fueron durante algún tiempo su ideal y esquema de vida. Pero, como era poeta, y como antes del concilio Vaticano II, esta ubérrima y linda expresión evangelizadora, casi estaba prohibida, o al menos, no bien vista, “por” y “en” la Iglesia según referían los cánones, se casó –lo casé yo mismo– por la Iglesia con su actual esposa “Maritali” (para los amigos), y gracias sacramentales a tan mutua y libre decisión, José Luis puede firmar poesías como la recogida en la página 197 de sus “Romances Inciertos”:

“Vendrá su cuerpo con mi alma dentro/, su corazón con todos sus latidos lleno/, la sangre será roja y de sabor dulce/, en llanto pleno de dolor vestido/. Será su sonrisa risa y amor, sus dedos de jugar inquietos, sus ojos ahítos e insondables/, perdidos/ en el lúcido azul de la mañana/. Nacerá de dos cuerpos restañados/, de unión comulgada y abierta/, sembrada y roturada en el tiempo, de sazón alcanzado en el amor y en la esperanza…”

Tener un amigo poeta es una bendición del Señor. Y más si define paradójicamente a sus libros como “romances inciertos y caminos imborrables”. Todos los “romances”, “composición poética de origen español, o serie de versos  de los que los pares tienen rima asonante y los impares quedan sueltos”, son ciertos. Certísimos. Todos los caminos son imborrables. Así lo aseguran los santos evangelios literalmente poniendo en labios de Jesús su propia y personal definición de “Vida, Verdad y CAMINO”.

¡Enhorabuena, José Luis! y a seguir poéticamente  imitando, interpretando y alabando “el vuelo de las mariposas”, sembrando de alegría “las caras propias y ajenas”, espantando “negruras de la noche y del día”,  “viendo pasar el día y las cosas”, invocando a la “luz siempre y de por vida, para sí y para los demás”, en el marco cristiano y humano  de “la alegría del vivir” y “hasta que te vi volando en la cima de la nube”.

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EL COLECCIONISTA DE BOTONES

Por Antonio Aradillas

En rigurosa conformidad con la RAE y su diccionario, José Luis Martín, autor de “En los pasillos del mundo”, acapara la más noble de las acepciones de la palabra “cuentista” descrita como “persona  que suele narrar, o escribir, cuentos” o “narraciones breves  de sucesos ficticios, especialmente las que van dirigidas  a los niños”. Con la acepción de “cuentista” como “aquél  que acostumbra a contar enredos, chismes o embustes, o que exagera la realidad”, jamás estableció relación alguna literaria estable el autor del nuevo libro  publicado por la editorial “Liber Factory”, que acrecienta el listado  de su colección  en la que destacan, entre otros títulos, los de  “Danzas, botargas y tarascas”, “Cuentos irracionales”,  y “Loas, bailes, jácaras  y mojigangas”.

Con soltura, pedagogía de la buena y esmerada expresión académica, José Luis Martín  ejerce una vez más su sacrosanto oficio de “educador” de niños y mayores, en su calidad de escritor y periodista, conocedor puntual de  las realidades  que narran los medios de comunicación  en su rica variedad técnica, con tiempo, a la vez, para la reflexión y el comentario  propios de quien escribe e informa.

De modo similar a las palabras, los cuentos poseen una magia especial. difusa, misteriosa  y siempre convincente.  Ellos –los cuentos-  reflejan la vida misma. Muestran y exponen  los rasgos de la convivencia  con los demás, y sus sentimientos y valores contrapuestos, junto a la posibilidad de elegir. Estimulan la reflexión entre lectores y oyentes  e instan a aprender a tomar decisiones personales  en orden a madurar  la formación de chicos y grandes, inspirando la moraleja  más o menos explícita,  que justifica el cuento, como tal.

“Como anillo al dedo”, y con  todas sus nítidas consecuencias,  “viene a cuento” aquí la alusión a una anécdota que se narra en la vida de Einstein, a quien una mujer le preguntara un día  qué hacer  para que sus hijos fueran más inteligentes, respondiéndole el sabio : “Léales cuentos de hadas” A la re-pregunta  de la mujer de “¿qué debo hacer, pues”, Einstein insistió: “pues léales más cuentos de hadas”.

Y es que los cuentos  funcionan y sirven  de mucho, y eficazmente, para  la educación- formación de las personas. Llaman al corazón de sus lectores u oyentes. Su moraleja nos hace mejores. Y más felices. Aportarán detalles que configuren y determinen  la formación verdadera.  Sus fantasías desvelarán elementos  misteriosos que perdurarán para siempre y que, a su tiempo,  se tornarán éticamente salvadores, tanto personal como colectivamente. Los cuentos son hoy claves y efectivas   “herramientas” que ayudan a recorrer caminos  de realización integral como ciudadanos y como cristianos.

Los cuentos tuvieron pasado, pero en idéntica, o mayor, proporción, habrán de tener – y tienen- futuro, en el organigrama más elemental de la pedagogía familiar  y social  que tanto preocupa a doctos e indoctos. En el contexto bíblico y religioso –cristiano-, las parábolas, y no pocos episodios del Antiguo y Nuevo Testamento, tienen mucho –casi todo- de “cuentos”.

Hagan la prueba, atentos a “Las voces  en los pasillos del mundo”, que acaba de antologarnos  José Luis Martín en sus 360 páginas, buscando la amistad con personajes, como don Rómulo Simón Benito, Francis  Dolomo, Aldeasica, Ambrosio de Bustamante, Adrián de la Bella Excusa,  Manuelino, Florinda,  Teermina , don Candongo,  Rupertito, don Ruperto “el Cura”, Pacomio Gañán  y doña Merceditas. ¡Por favor, no dejen de leer  el cuento titulado  “El coleccionista de botones”¡

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HUNDIDAS, CUANDO NO MUERTAS

Por José Luis Martín

Cerrado está mi pecho a la esperanza,

borrado quiero de mi corazón tu recuerdo,

sólo una leve herida, un dolor quedo,

ateridas mantiene las venas de mi vida.

 

Fue mi mano a tu puerta llamando,

mi corazón a tu corazón siguiendo,

y un muro y mil piedras se opusieron,

para hacer, dijiste, la esperanza vana.

 

Hoy, como el ayer, ya es pasado,

más aún vivos me quedan tus presencias,

aunque ya hundidas y yertas,

como el camino andado de tierra fenecido.

 

Porque te marchaste, en la ansiedad perdido,

se hizo el silencio y la armonía del viento,

en ese vuelo que es música de soledad,

vine en ser místico y contradictorio al tiempo.

 

Volveré raudo a trocar mi vida,

quiero en ella crear si puedo,

aún cuando seco el alma y el corazón ciego,

en vano intente seguir queriendo.

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UNA LÍNEA PARA UN CUENTO

escritura

Por José Luis Martín

. Se fugó de la prisión para hundirse en el mundo. Paradójicamente, aquí si encontró los barrotes que le aprisionaron en la cárcel de la vida.

. La soberbia del tonto está amparada por su ineptitud y por el desprecio de quienes envidian.

. El miedo y el fracaso no van juntos; al primero le sucede el otro, sin casi solución de continuidad.

. Estamos errados. La muerte no es la liberación de la vida, es su continuación.

. Negar la evidencia con propiedad es un paso decisivo para aprobar la

asignatura política.

. Miró tan alto que su alma pasó por encima del horizonte.

. La esperanza es el resquicio que queda después del ultimátum.

. No son los ciegos quienes confunden las noches y los días, son los recuerdos

que se amontonan.

. El silencio sin alma conduce al hombre a aberraciones sin cuento.

. De haber sabido la hora de su muerte, aquel atleta hubiera saltado sobre ella.

. La risa confiera al hombre carta de naturaleza, mientras ridiculiza al tigre.

. El hombre busca ser un tigre, el tigre no desea ser un hombre. Deberíamos colegir una explicación aparente.

. El placer honra a quien lo regala, no a quien lo compra.

. El placer comprobado es la felicidad en tiempo de rebajas.

. El subterfugio de la felicidad ha permitido que el hombre se perpetúe.

. Mirando la profundidad de una tumba llegamos a pensar en la entelequia del

cielo.

. De ser fluido eléctrico la energía que transmite la mano de un niño, el adulto

que lo recibe podría convertirse en lucero.

. Tanto da andar en esta o en aquella otra dirección, todos los caminos terminan

en el mismo lugar.

. La óptica del optimista ha partido del mismo lugar de donde surge el

pesimismo.

. Un dictador que muere en su cama habla del desprecio de sus subordinados.

. La pudibundez, disfrazada de mojigatería, expresada con radicalismo, habla de experiencias que no quieren repetirse.

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POESÍA Y EDUCACIÓN EN LA FE

Libro poemas

Por Antonio Aradillas

José Luis Martín, de nacencia  abulense –lo que en la historia de la literatura universal es un grado-, es periodista y escritor de novelas y cuentos, además de buena persona. En sus años mozos  fue jefe de prensa del Instituto  Nacional de Meteorología, y de  los servicios informativos de las direcciones generales  de Correos y Telecomunicaciones. También estuvo profesionalmente relacionado  con temas de economía  y finanzas en “Bolseco”. Es decir, de todo –casi todo- lo humano y .lo divino, nada –casi nada- le resulta ajeno  a José Luís.

Ahora es, y ejerce, gozosamente de abuelo y su nieta se llama Lucía. Además, atiende con fruición, sabiduría y sensibilidad,  a otra de las aficiones que  permanecían semi-inéditas en su “curriculum vitae” –él sabe latín-  , coincidente nada más y nada menos,  que con la poesía…

Y este acontecimiento es el que en gran parte  lo hace estar presente en mi itinerante blog de RD. José Luis acaba de publicar un  poemario, editado por “Liber Factory”, con el  críptico – del griego “oculto” – título de  “Solfeos, soflamas, y sarpullidos”, palabras todas ellas que comienzan y terminan con la “s” de “sonetos, se “sensible” y hasta de “santo”, al menos por lo de su nacencia abulense  y porque “todo se pega en la viña del Señor”.

En su prólogo-presentación, el autor descubre y asevera que “sonetos, coplas, romances, verso libre, rima y musicalidad, todo ello nos acompañará por los muchas veces inciertos caminos  de la vida, que recorramos. Así al menos lo proclaman  quienes más afortunados  vienen a definirlo como panacea  a la que se adhieren, porque les regala nada menos  que un guía de felicidad.  La poesía nació como una necesidad del género humano, cuando  deseó a través  del imperativo que le impone el espíritu para lograr así encontrar  el camino por  donde nos lleva el futuro”.

Gracias, amigo José Luís. En los teresianos tiempos tan “recios”  en los que vivimos, rodeados –encharcados-  en tanta prosa, encontrarse con un cultivador y sembrador de versos, es un don sagrado de la naturaleza  y una gracia de Dio, que hace renacer la vida  y la esperanza  donde hay tantas cosechas de  tristeza, amargura, desorientación  y desasosiego, es decir,  tantas muertes  o aniversarios de ellas.

Las 260 páginas  de “Solfeos, soflamas  y sarpullidos “están ya a  la espera anhelante de ser degustadas por los paladares  más exigentes de los lectores, que con toda seguridad, habrán de ser muchos.  De entre sus más exquisitos manjares, destaco  los de “La risa  en los labios de un niño“ ,“Sueños de la noche”, “Dígame, señor, ¿por donde se va al cielo?”, “ Una rosa en el mar”, “ Golondrinas bajo mi balcón”,  “Una gota de agua en la punta de una zarza”, “En esta vida, de paso para la otra”…Un libro que favorecerá  la educación en la fe, de la que la poesía es  asignatura  y capítulo de olvidada, pero de singular importancia…

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‘CUENTOS IRRACIONALES’

Libro: ‘Cuentos Irracionales’

Autor: José Luis Martín

Editorial: Liber Factory, 334 páginas, Madrid, 2017 (16 euros con IVA)

‘Cuentos irracionales’, de José Luis Martín, es un canto de salutación a casi todos los animales que protagonizan el libro. Monos, perros, cuervos, pájaros, lagartos y hasta leones forman la larga lista de animales que pueblan el último libro de Martín.

Como ejemplo de la fuerza que cobran estos personajes, está el gato Marujo, un posesivo felino que con su mirada de luz fosforescente ordena a su ama que cuando se tumbe en el suelo le haga caricias que le hagan vibrar la piel de la panza.

También cabe mencionar al bello perro Moncho Roso que refugia su alegre candor metiendo el hocico en la mano de su dueño. Y un largo etcétera de animales caben en este libro que termina con la claridad del amor recóndito que nos regalan.

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CUENTACUENTOS RELIGIOSOS

Por Antonio Aradillas

En los “plusquam imperfectos” tiempos del llamado “Nacional-Catolicismo” –mejorables por definición– al entonces, y también ahora, jovencísimo periodista y prolífico escritor José Luis Martín se le ocurrió la idea  de convocarnos a una quincena de curas “atrevidos” para examinarnos acerca de lo que pensábamos de las relaciones Iglesia-Estado. Fruto y consecuencia de aquellas conversaciones fue su por muchos tan recordado libro titulado “Banquillo para quince curas”, sin ahorrarse, ni ahorrarnos a los examinandos, los términos “banquillo” –o “asiento  en el que se sienta el reo ante el tribunal”–, así como “cura”, o “sacerdote encargado de una feligresía”, en nuestro caso la pastoreada por los periódicos o por los micrófonos.

Desde entonces ha llovido mucho, pero tal vez no tanto como el número de páginas de los nuevos libros del amigo abulense José Luis, con novelas como “La vida del  Santo Diamantino Repulgado”, “La caricia del murciélago”, “El sabor de la carne”, “El viento que viene del mar”, “Danzas, botargas y tarascas”, y tantos otros títulos jugosamente sabrosos  unos, y ascéticos, otros, pero todos ellos intensa y limpiamente populares, inteligibles, argentinos y sugeridores de ideas y sentimientos, con remembranzas de las “florecillas” del santo de Asís, si bien con segundas, y aún, terceras intenciones, todas educadas y “educadoras”.

Entre las habilidades  y predilecciones del autor  destacan las propias  de su condición de cuentacuentos, actualizadas con predilección mayor, ahora que ha descubierto las inmensas, salutíferas y literarias posibilidades que le brinda la asidua conjugación del divino verbo “abuelear” hasta sus penúltimas consecuencias familiares y sociales.

Y es que la de los cuentos es asignatura pendiente de aprobación en los estamentos docentes y decentes más  acreditados y nobles, en cualquier organigrama pedagógico  y más hoy, cuando las leyes relativas a la educación son tan cambiantes, políticas, efímeras, contradictorias y contraproducentes.

José Luis, sensibilizado con el tema, doctorado en Cuentacuentos, acaba de colocar en el mercado de las esperanzas libreras, en su diversidad de versiones, técnicas y “de papel”, su nuevo título de “Cuentos irracionales” editado por “Liber factory”. A modo de prólogo, refiere el autor que, “en realidad, su libro es un canto de salutación a cuantos animales pueblan sus páginas, como son monos, perros, cuervos y leones, aquellos seres que nos descubren enigmas que nos dejan en tantos momentos  sin habla… ¡Cómo si no, la mirada, luz fosforescente en los ojos de “Marujo”, el gato posesivo que mira a su ama y le ordena que, cuando por el suelo se tumbe, sobre la espalda gatuna, de ella espera la caricia que le haga vibrar  la piel de la panza…!  Otro tanto podría decir de “Moncho roso”, un perro bello sin antecedentes nobles, que refugia su alegre candor metiendo el hocico entre las manos de su dueño…!”

“La claridad del amor recóndito que nos regalan éstos y tantos otros animales” es un redescubrimiento  y toma de conciencia “franciscana” de religiosidad popular inabarcable, fraterna y ecológica, en consonancia fiel con las tendencias más limpias, transparentes y sustantivas de la ascética, de la mística  y de la teología pastoral  actualizadas por el Papa actual “venido de allende los mares”… Estudiando, viviendo y conviviendo  con estos animales “irracionales”, sus dueños aprenderán a vivir y a convivir con los “racionales”, o con quienes, al menos, muestran deseos de llegar a ser y a ejercer algún día…

Toda religión, cuando es verdadera, y fundamentada en el evangelio, y no en negocios y en “carrerismos” profanos y civiles, jamás será un “cuento” por muy piadoso que sea presentado. La religión es una exigencia, una historia, unos argumentos y, sobre todo, es un compromiso, una convicción y una gracia de Dios. Pero en su difusión-evangelización, su narrativa, por lo de la transcendencia, ha de asemejarse y ser, la propia y específica de los cuentos, es decir, de las parábolas, uno de cuyos  intérpretes  literarios más conspicuos aparece aquí con los tres nombres  de “José”, “Luis” y “Martín”, el santo obispo que en la “leyenda áurea”  partiera su capa con el pobre diocesano de Tours.

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…Y LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON

libro

Libro: “El viento que viene del mar”

Autor: José Luis Martín

2013 Editorial United p.c.eu.

Precio: 19,90 Euros

Por Antonio Regalado

Los que somos de secano no conocemos más océanos que el cielo azul madrileño ni otra estrella menos errante que la de la Osa Mayor. Pero los hombres periféricos cuya primera línea de deseo alcanza el mar adentro, navegan por todos los abismos protagonizando empresas imposibles.

En “El viento que viene del mar”, José Luis Martín nos adentra en un universo que rompe la mayor parte de las reglas de la imaginación para descubrir que un único personaje puede representar a la humanidad entera. No es cierto que  un hombre solo tenga derecho en la vida a alcanzar más de un sueño. El autor de “La caricia del murciélago” nos brinda en 242 páginas una fábula interminable, discontinúa, zozobrante, en la que la ficción se entremezcla con el entorno para trenzar un relato en la mejor tradición del realismo mágico del colombiano Gabriel García Márquez. Un relato de una arquitectura literaria muy personal, con transposiciones constantes de tiempo y espacio, que hubiera hecho las delicias del propio Jorge Luis Borges.

El escrito abulense describe la existencia de Liberto Binimyut, un joven adoptado por una extraña pareja, Manasú Tortobinga y Aigo Dolsa, y recrea un ambiente virtual –hoy diríamos viral– en el que suceden las cosas más asombrosas e inverosímiles. Incluso milagrosas. Su madre, partera y bruja, se complementa con un padre oportunista, un constructor de quimeras. Como muchos padres, ambos se equivocan en querer vivir la vida de sus hijos, una prolongación de sus fracasos.

Y es en ese escenario onírico donde el progenitor y su criatura dialogan  –a veces con silencios– sobre los temas universales que interesan a todas las personas en todo tiempo y en todo lugar: hablan del amor, de la soledad, de la muerte, de la vida, de las ambiciones, de la tristeza y la orfandad, de la nostalgia y la alegría, del dolor, de la separación y la incomunicación. Todo lo que ha interesado a hombres y a mujeres a lo largo y ancho de los ríos de la historia.

La sirena Xurrai resulta ser una excelente metáfora sobre los miedos y rescoldos ancestrales que acechan a cuantos hemos tenido el privilegio –o el pecado original, la expiación–, de caminar por este valle de lágrimas.  ¿Hay mayor delito que el de nacer?, nos preguntamos en voz alta parafraseando al primer dramaturgo de “El gran teatro del mundo”.

El deseo de eternidad

Acantilados cortados como quesos, niños perdidos en la noche, vientos que llegan de todos los nortes, nubes de algodón, torrenteras nacidas en el fin del mundo… todo se reduce a una búsqueda insaciable de la felicidad, el amor/desamor  como  victoria permanente sobre el olvido y sobre el tiempo.

El protagonista es un hombre cansado y dolorido que siente hambre y sed de amar y de ser amado, solitario, tierno y audaz. Liberto camina por la orilla del infinito. “El amor –repite Aigo, padre del joven–, es necesidad del otro, el egoísmo del otro, el ansia del otro, la dependencia del otro, es para siempre jamás el otro”. “El viento…”, pese a la amargura que rezuman sus personajes, deja siempre abierta una ventana a la esperanza.

Resulta razonable pensar que José Luis Martín ha inventado a Liberto como un personaje paralelo al de Segismundo en  “La vida es sueño”, de don Pedro Calderón de la Barca. La libertad, el destino… el libre albedrío. Todos los miedos y alegrías del hombre desnudo de Desmond Morris aparecen y desaparecen en este cuento que nos sumerge en la filosofía budista con acentos de mística persa. La línea entre los deseos y los desengaños de todos los personajes es tan endeble que a veces cuesta distinguir si el personaje vive la realidad o en la ficción. Uno de los grandes momentos narrativos es cuando los personajes se rebelan contra el autor.

La cárcel del Segismundo calderoniano se asemeja a la isla balear (quizás Menorca) descrita por Liberto aunque algunas fotografías orográficas nos retrotraen a paisajes agrestes de la sierra de Gredos, tan lejos del mar y tan cerca de la pequeñez de las personas que la habitan.

Con Óscar Planz, tenemos que repreguntarnos: ¿dónde está la verdad?, ¿dónde empieza el delirio?, ¿dDónde terminan los sueños?, ¿cómo interpretarlos para sobrevivir? Lo hermoso de los sueños es que poseen fronteras visibles sin  horizontes remotos; se exhiben como un panorama en 3D y en tecnicolor. Nacemos piedra de camino, guijarro sin tallar y las circunstancias nos marcan la predestinación. ¿Qué queda al control? ¿Son más fuertes las circunstancias que el derecho personal a decidir? Puede que sí.

“El viento que viene del mar” nos azota en todas direcciones y retrata fielmente la irritabilidad de los cielos y su venganza inapelable. El hombre es un grano de arena en el desierto de la nada, una gota de agua en la inmensidad de los siete mares. Solo queda pensar que el amor sobrevive siempre sobre el odio hasta acampar en la eternidad. Una filosofía unamuniana que aún amenaza con enterrarnos en la masificación, en la globalización, diríamos hoy. ¿Nos hemos convertido marionetas en manos de extraños y reducidos grupos que programan nuestras energías y nuestro proceder? Da la impresión que también.

Somos, no obstante, al fin y al cabo, el recuerdo que permanece en la mente y en el corazón de nuestros seres queridos, de nuestros coetáneos, una vez vencidos por el último aliento. Pura vanidad de vanidades sin plenitud de plenitudes. Una quimera, una penumbra.

Este deseo insaciable de no morir, de permanecer en la memoria colectiva, quizás sea el mensaje más nítido que nos transmite Liberto mientras los vientos fríos y turbulentos del noroeste a norte –una incesante e incontrolada tramontana–  hielan y enajenan nuestras mentes en las costas de un alma abrazada a las dudas. Liberto somos todos incluso en su inconfesable dualidad de género hombre/mujer,  Liberto/Lucía, declara en un momento de valentía y sinceridad. Otra explicación de esta oda alambicada escrita en noches de insomnio,  persigue –reiteramos–, instalarse definitivamente en la otra orilla de la inmortalidad. “Amar y ser amado”, a eso –nada más y nada menos–,  se reduce nuestra existencia. Un sueño eterno sin despertares. Un grito de rebeldía, de rabia, de desesperación. Pura contradicción como la vida misma. Y bien sabemos, desde el Siglo de Oro,  “que toda la vida es sueño/ y los sueños, sueños son”.

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